Conflicto en Ormuz: países del Golfo logran recuperar sus exportaciones

Un corredor marítimo supervisado por Estados Unidos y rutas alternativas permitieron restablecer el flujo de 8 millones de barriles diarios de crudo, reduciendo el impacto del bloqueo iraní sin evitar un costo logístico récord.

A casi siete meses del inicio del conflicto armado entre Irán, Estados Unidos e Israel, los países productores del Golfo Pérsico lograron restablecer aproximadamente 8 millones de los 15 millones de barriles diarios de petróleo que habían quedado interrumpidos por el bloqueo del estrecho de Ormuz. El mercado internacional estabilizó la cotización del barril de crudo Brent en torno a los 100 dólares mediante la utilización de infraestructura terrestre, la liberación de 3,5 millones de barriles diarios de reservas internacionales —principalmente de China—, una caída de la demanda mundial de 5 millones de barriles diarios y un aporte adicional de entre 500.000 y 700.000 barriles por día de otros productores como Estados Unidos.

La respuesta operativa inicial se concentró en el uso de vías terrestres de evacuación. Arabia Saudita redirigió envíos mediante el oleoducto Este-Oeste hacia el puerto de Yanbu en el mar Rojo, mientras que Emiratos Árabes Unidos incrementó el transporte a través de su tendido hacia Fujairah, en el golfo de Omán. Sin embargo, en julio los hutíes de Yemen establecieron un bloqueo en el estrecho de Bab el-Mandeb que forzó a modificar los trayectos hacia el canal de Suez, el Mediterráneo o la circunvalación del continente africano. El 11 de septiembre, un ataque armado obligó a suspender las operaciones en el oleoducto Este-Oeste y en las terminales de Yanbu.

Ante la inhabilitación de los trazados terrestres sauditas, las operaciones de exportación de Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita comenzaron a canalizarse a través de un corredor en el sector sur del estrecho de Ormuz, cercano a las costas de Omán, supervisado por el Comando Central militar de Estados Unidos. Este mecanismo funciona desde mayo mediante tránsitos nocturnos, sistemas de localización desactivados y transferencias entre buques en alta mar, registrando el paso de entre 6 y 7 millones de barriles diarios en el marco de más de 2.000 tránsitos asistidos. Pese a estas maniobras, el 21 de septiembre la navegación comercial formal por el estrecho registró únicamente dos cruces reportados por sistemas convencionales de seguimiento.

El desvío de las rutas tradicionales provocó un incremento en la estructura de costos del transporte marítimo. El alquiler diario de superpetroleros alcanzó el millón de dólares el 11 de septiembre, frente a los valores habituales de entre 30.000 y 50.000 dólares diarios, elevando la incidencia del flete hasta representar el 25% del valor total del crudo transportado. El 22 de septiembre, Estados Unidos presentó ante aliados árabes una propuesta preliminar para constituir un fondo de 10.000 millones de dólares orientado a infraestructura energética alternativa.