El crudo de referencia en Europa escaló un 3,5% tras cotizar a 98 dólares por la mañana, reaccionando a las amenazas militares de Estados Unidos contra Irán y al ataque a un petrolero en el estrecho de Ormuz.
El precio del petróleo Brent trepó hasta rozar los 103 dólares por barril en la jornada vespertina, luego de haber caído a los 98 dólares durante la mañana desde los 100 dólares de la sesión previa. En simultáneo, el barril de West Texas Intermediate (WTI), referente en el mercado estadounidense, registró una suba superior al 2% para cotizarse en 92,50 dólares. La volatilidad del mercado coincidió con el desarrollo de la segunda jornada de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, marcando señales contradictorias entre los avances diplomáticos y la escalada de la tensión geopolítica.
En el plano militar y marítimo, el centro de Operaciones Marítimas Comerciales de Reino Unido (UKMTO) confirmó que al menos dos personas resultaron heridas por el impacto de un proyectil desconocido contra un buque petrolero que transitaba por el estrecho de Ormuz. Paralelamente, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que el presidente Donald Trump evalúa opciones militares frente a Teherán si la República Islámica insiste en obtener armamento nuclear y mantener su apoyo a grupos armados en la región.
Durante su discurso ante el plenario de la ONU, el presidente estadounidense Donald Trump planteó la posibilidad de lograr un acuerdo bilateral tras las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre para la reconstrucción del país persa, aunque contrapuso dicha opción con la alternativa de aniquilar el territorio para evitar ataques a terceros países. Previo a estas declaraciones, el enviado especial Steve Witkoff sostuvo una reunión con el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, encuentro que la Casa Blanca calificó como satisfactorio.
Por su parte, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, rechazó las acusaciones de terrorismo ante la Asamblea General, reivindicó el derecho de su nación a la legítima defensa y al desarrollo de energía nuclear, y responsabilizó a Washington por la inestabilidad regional. Durante su alocución, Pezeshkian exhibió imágenes de exequias en su país y denunció el asesinato sin fundamento jurídico de su líder supremo, así como el bombardeo a una institución escolar.




