El IAPG planteó en Comodoro Rivadavia que la madurez de los yacimientos redujo la extracción y elevó los costos operativos, obligando a la Cuenca San Jorge a buscar rentabilidad para competir con Vaca Muerta.
En el marco de las 28.ª Jornadas Técnicas del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) iniciadas este miércoles en Comodoro Rivadavia, el gerente de la Seccional Sur del organismo, Conrado Bonfiglioli, expuso un deterioro en la productividad de la Cuenca San Jorge entre 2001 y 2023. Durante ese período de más de dos décadas, la producción hidrocarburífera cayó aproximadamente un 29% —habiendo sido en 2001 casi un 40% superior a la actual—, mientras que la cantidad de mano de obra llegó a duplicarse.
El aumento de personal y el encarecimiento operativo responde en parte a la madurez de los yacimientos, donde el agua extraída representa actualmente el 95% del volumen total producido, requiriendo mayores tareas de tratamiento. Bonfiglioli aclaró que la meta del sector no pasa por reducir salarios, sino por lograr que los costos de la operación y del empleo calificado guarden relación directa con la productividad por barril.
Para sostener la viabilidad económica frente al avance del desarrollo no convencional en Vaca Muerta, las operadoras de la región buscan reducir el costo de producción por barril desde los 40 a 45 dólares actuales hasta metas de 35 e incluso 25 dólares. Con este fin, el IAPG promueve mediante sus comisiones ejecutivas la implementación de “prácticas recomendadas” no obligatorias para estandarizar procesos y optimizar recursos en toda la cuenca.
La duplicación del empleo tomada hasta 2023 constituye un registro histórico que comenzó a modificarse en los últimos dos años, período en el cual la industria perdió alrededor de 6.000 puestos de trabajo directos en la región. El escenario actual obliga a la Cuenca San Jorge a reestructurar sus costos para mantener la rentabilidad del petróleo convencional en yacimientos maduros.




