Paradas no planificadas en minas y yacimientos generan pérdidas de USD 200.000 por hora

La expansión de las industrias extractivas en Argentina impulsa la adopción de inteligencia artificial, drones y gemelos digitales como infraestructura clave para evitar interrupciones millonarias y proteger vidas en operaciones de alta complejidad.

Las interrupciones no programadas en plantas energéticas y de tratamiento generan un impacto económico que supera los USD 200.000 por hora, según estudios elaborados por Siemens Energy junto a Kimberlite Research y reportes de McKinsey & Company. En la industria pesada en general, investigaciones de IoT Analytics ubican la mediana de este costo en aproximadamente USD 125.000 por hora. Frente a estas cifras, sectores como el petróleo, el gas y la minería aceleran la adopción de tecnologías de prevención para garantizar la continuidad operativa y mitigar riesgos humanos, contractuales y reputacionales.

Esta transformación coincide con una expansión de las industrias extractivas en Argentina. Durante el primer semestre del año, las exportaciones acumuladas de petróleo crecieron un 47,7%, mientras que los envíos al exterior del sector minero aumentaron un 74,4% interanual, impulsados por el litio y las cotizaciones internacionales del oro y la plata. El incremento de la escala productiva en infraestructuras distribuidas a cientos de kilómetros de centros urbanos —como pozos, ductos, plantas de procesamiento, subestaciones y galerías subterráneas— elevó la necesidad de reducir la exposición del personal a zonas críticas como taludes inestables, espacios confinados o líneas de alta tensión.

Desde la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL), coorganizadora de Intersec Buenos Aires, advierten que el crecimiento productivo exige una estrategia preventiva proporcional a la escala operativa. En este contexto, la seguridad electrónica evolucionó desde el monitoreo remoto tradicional hacia un esquema centrado en la integración de Inteligencia Artificial (IA) y Gemelos Digitales (Digital Twins). Estas plataformas virtuales replican las instalaciones en tiempo real para simular escenarios y detectar fallas de forma previa a la ocurrencia de emergencias. Datos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU. (NIST) señalan que el 39,9% de las aplicaciones de gemelos digitales se destina al mantenimiento predictivo, destinándose el porcentaje restante al monitoreo del desempeño y la optimización del negocio.

La arquitectura de prevención en terreno se complementa con herramientas de recolección y análisis de datos en tiempo real:

  • Inspección con drones: Equipados con cámaras térmicas y de alta resolución, realizan relevamientos en ductos, chimeneas e infraestructura crítica para evitar el despliegue presencial de cuadrillas.
  • Sensores e IoT: Redes interconectadas de detección de gas, humo, presión, temperatura y vibración, integradas con radares perimetrales y cámaras corporales.
  • Dispositivos wearables y EPP inteligente: Monitores corporales que registran indicadores de fatiga, estrés térmico, caídas, inmovilidad y exposición a gases, además de geolocalizar al personal en áreas extensas o de baja visibilidad.
  • Procesamiento con IA y Centros de Control Unificados: Plataformas analíticas que procesan volúmenes masivos de datos para identificar patrones anómalos de forma anticipada y centralizar alertas de temperatura o presión entre distintas áreas operativas.

El costo global de los incidentes en el sector abarca la interrupción de la producción, la reparación de activos, las sanciones, la revisión de contratos, el incremento en las primas de seguros y la movilización de equipos de emergencia. En palabras de Alejandro Kontos, representante de CASEL, la evaluación económica del sector viró hacia el impacto de operar sin herramientas de alerta temprana, en un escenario donde una interrupción afecta simultáneamente a las personas, la producción, el entorno ambiental y la reputación corporativa.