La operadora enfocada en yacimientos convencionales de la Cuenca Neuquina declaró la cesación de pagos ante el fuero Comercial de Buenos Aires.
La crisis en la explotación de hidrocarburos convencionales dentro de la Cuenca Neuquina sumó un nuevo episodio de tensión financiera con la apertura del concurso preventivo de acreedores de Oilstone Energía S.A. y el despido de aproximadamente 120 trabajadores. La operadora fundamentó la medida ante la Justicia Comercial tras declarar la cesación de pagos y acumular deudas bancarias por u$s11,8 millones.
El proceso concursal fue tramitado ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°11 de Buenos Aires. Como parte del plan de contingencia implementado por la firma para intentar reestructurar sus pasivos, la plantilla de personal sufrió un recorte significativo, reduciéndose de casi 300 operarios a 183 trabajadores en actividad.
El desplome del negocio convencional ante Vaca Muerta
Oilstone opera un conjunto de 15 concesiones en la provincia del Neuquén, distribuidas en una superficie de 3.000 kilómetros cuadrados dentro de la Comarca Petrolera. No obstante, el desplazamiento masivo de inversiones hacia el no convencional de Vaca Muerta afectó la ecuación económica de las explotaciones maduras.
En las presentaciones judiciales, la compañía detalló dificultades técnicas para acceder a las capacidades de transporte e infraestructura, acompañadas por un deterioro constante en los ingresos debido a la baja del precio del gas natural, presionado a la baja por la sobreoferta del no convencional.
Freno a las prórrogas de concesiones y pasivos ambientales
La situación financiera paralizó las negociaciones que la petrolera mantenía con el gobierno del Neuquén para extender el plazo de explotación de cerca de la mitad de sus áreas. La gobernación provincial condiciona cualquier prórroga a la presentación y financiamiento de un plan de abandono seguro de pozos e instalaciones.Esta exigencia ambiental representa un desembolso de capital crítico para las operadoras tradicionales, que deben destinar fondos al cierre definitivo de infraestructura no operativa en yacimientos que registran una curva de extracción declinante y márgenes operativos reducidos.




