Gas natural y petróleo: CEOs coinciden en el desafío de convertir en potencial regional en abastecimiento confiable

El debate del petróleo y el gas natural regional ya no pasa por los recursos, sino por  las condiciones que se necesitan para desarrollarlos y convertirlos en suministro  confiable y de largo plazo. En paneles separados de la Conferencia ARPEL 2026, los  referentes del sector petrolero y del gas coincidieron en que la eficiencia,  infraestructura y reglas claras permitirán que los proyectos sirvan para garantizar la  seguridad energética regional y ser relevantes a escala global. 

En el marco de la segunda jornada de la Conferencia ARPEL 2026 en Buenos Aires, por  un lado, el Panel de CEOs de petróleo, conformado por Julio Friedmann de ENAP, Nicolás  Spinelli de ANCAP, Ricardo Hösel de Oldelval, Felipe Bayón de GeoPark y Carlos Gilardone  de Quintana Energy, moderado por Ernesto López Anadónde IAPG , se centró en analizar 

el presente y futuro del sector en la región y dejó como eje central que la industria atraviesa  un momento de oportunidades, pero con desafíos estructurales que obligan a priorizar  competitividad, infraestructura y estabilidad regulatoria.  

Por su parte, el panel de CEOs de empresas de gas natural, integrado por Andrés  Mendizábal de TGP, Horacio Pizarro de TGN, Oscar Sardi de TGS, María Julia Aybar de  Hunt Oil, Juan Manuel Rojas de Promigas, Sergio Mengoni de TotalEnergies y moderado  por Victoria Terzaghi del Diario Rio Negro, dejó como principal conclusión que América  Latina dispone de abundantes recursos de este energético, pero enfrenta el desafío  compartido de convertir ese potencial en suministro confiable en un contexto global de alta  demanda y tensiones geopolíticas. Los ejecutivos coincidieron en que la seguridad  energética pasa por avanzar en diversificación de fuentes, resiliencia frente a shocks de  precios y abastecimiento, y marcos regulatorios que faciliten inversiones sostenidas.  

Asimismo, subrayaron que existe una oportunidad concreta para posicionar a la región —y  en particular a Argentina— como proveedor relevante a escala global, aunque condicionada  al desarrollo de infraestructura, ampliación de redes y consolidación de los mercados  internos. En esa línea, remarcaron la necesidad de equilibrar competencia y colaboración  entre países, fortalecer la integración regional y entender el gas como parte de una “adición  energética” que convivirá con otras fuentes, destacando que la coordinación público-privada  y la estabilidad de reglas serán claves para transformar los recursos en crecimiento  económico y seguridad de suministro. 

VACA MUERTA, UN MODELO DE DESARROLLO Y EJEMPLO REPLICABLE 

El desarrollo del shale argentino se consolida como un modelo replicable en América Latina,  en un contexto global de mayor demanda energética y búsqueda de seguridad de  suministro. Los expositores, representantes de la industria, destacaron que el desafío  central no pasa por la disponibilidad de recursos, sino por la capacidad de transformarlos  en producción mediante competitividad, escala, cooperación entre actores y marcos  regulatorios estables que incentiven la inversión.

El panel concluyó que el conocimiento acumulado en Vaca Muerta puede proyectarse a  países como México y Colombia, siempre que existan condiciones de estabilidad,  alineación público-privada y capacidad de ejecución para convertir el potencial en  resultados concretos. 

REFINACIÓN: MENOR CRECIMIENTO, MÁS EFICIENCIA Y GIRO HACIA LA  PETROQUÍMICA MARCAN EL FUTURO DEL DOWNSTREAM 

La refinación enfrenta una desaceleración estructural tras décadas de expansión y se  encamina a una “planicie” de demanda, en un escenario donde el sector seguirá siendo  clave, pero con bajo crecimiento. “Se equivocaron en decir transición energética; es agregar  energía”, resume una de las ideas centrales, en un contexto donde el sistema global  continúa dependiendo de la refinación y donde la petroquímica gana protagonismo como  motor de valor —“todo, incluso los autos eléctricos, tiene petroquímica”—. Frente a este  escenario, los ejes convergentes son claros: diversificación de fuentes, menor dependencia  de combustibles como el diésel, electrificación, eficiencia operativa y adaptación a una  demanda más compleja y cambiante. 

En paralelo, tanto empresas integradas como refinadores independientes coinciden en que  la competitividad estará definida por eficiencia, inversiones selectivas, flexibilidad operativa  y capacidad de adaptación. La industria enfrenta márgenes más ajustados, mayor presión  regulatoria y volatilidad, lo que obliga a maximizar el valor de cada barril, integrar  operaciones y aprovechar tecnología, datos e inteligencia artificial.  

POLÍTICAS ENERGÉTICAS EN LA REGIÓN 

América Latina se encamina a redefinir su política energética sobre la base de reformas  regulatorias, desarrollo del gas natural e integración regional, en un contexto donde la  seguridad energética y la estabilidad macroeconómica se vuelven condiciones clave para  aprovechar sus recursos. Existe consenso en que el gas no solo actúa como respaldo sino  como pilar estructural del sistema, mientras que la desregulación y el mayor protagonismo  del sector privado aparecen como motores para mejorar competitividad y atraer inversiones.  Al mismo tiempo, la región enfrenta el desafío de transformar su potencial en desarrollo  concreto mediante reglas claras, planificación de largo plazo y cooperación entre países,  consolidando una agenda común donde la integración deja de ser opcional y pasa a ser un  factor decisivo para ganar escala, eficiencia y relevancia en el escenario energético global.