La medida se formalizó a través del Decreto 526/2026 para actualizar de forma parcial los tributos a los combustibles líquidos y postergar los incrementos remanentes hacia el mes de agosto.
El Gobierno nacional oficializó una actualización parcial de los tributos que gravan a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida se formalizó mediante el Decreto 526/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, y cuenta con vigencia inmediata para el mes de julio, lo que generará variaciones directas en los precios exhibidos en las estaciones de servicio de todo el país.
Para la nafta sin plomo y la nafta virgen, el ajuste impositivo se fijó en $21,192 por litro para el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y en $1,298 para el Impuesto al Dióxido de Carbono. En el caso del gasoil, el aumento del ICL se estableció en $18,959, con la previsión de un tratamiento diferencial de $10,266 para determinadas zonas geográficas, mientras que el gravamen al dióxido de carbono se pautó en $2,161. La normativa ratifica la aplicación de los ajustes en todo el territorio nacional, manteniendo los esquemas impositivos particulares vigentes para la provincia de Chubut y la región patagónica.
La administración central resolvió diferir para agosto la aplicación total de las subas remanentes que corresponden a los períodos fiscales de 2024, 2025 y el primer trimestre de 2026. Según los argumentos expuestos por el Ejecutivo, la postergación de la carga fiscal total busca atenuar el impacto inflacionario directo sobre los consumidores finales y evitar un traslado completo y simultáneo a las estaciones de servicio, bajo la premisa de mantener un sendero fiscal sostenible que estimule el crecimiento económico.




