Estados Unidos garantizó el control mayoritario de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de crudo en Venezuela, tras un pacto binacional que aportará cerca de 100 mil millones de dólares en inversión privada y más de 209 mil millones de dólares en ingresos tributarios para el Estado venezolano.
El presidente Donald Trump calificó la negociación como el “mayor acuerdo petrolero en la historia”, un traspaso de recursos que le permitirá a su país más que duplicar sus reservas probadas actuales. Las conversaciones fueron conducidas por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en alianza con el sector privado.
Por parte del gobierno interino de Venezuela, la presidenta Delcy Rodríguez confirmó el pacto a través de su canal de Telegram y detalló que el proyecto abarca el desarrollo de 17 campos estratégicos. La mandataria, quien asumió el poder tras el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro en enero, impulsó reformas en las industrias del petróleo y la minería para permitir el ingreso de capitales extranjeros. Rodríguez expresó su agradecimiento a la administración de la Casa Blanca y afirmó que los fondos proyectados impulsarán la reconstrucción económica de la nación.
La estrategia diplomática y energética de la Casa Blanca busca estabilizar el suministro y reducir los precios internos de la gasolina en Estados Unidos, en un contexto marcado por los índices de aprobación en caída de Trump, las próximas elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre y el conflicto bélico con Irán, que ya cumple seis meses afectando el mercado global del crudo. A esto se suma que la reserva estratégica de petróleo estadounidense registra su nivel más bajo en 40 años.
Para el sector petrolero venezolano, la reactivación se da tras una etapa de fuerte contracción operativa. La producción nacional cerró julio en 1.200.000 barriles diarios —un incremento del 29,8 % en comparación con enero—, aunque aún lejana de los 3 millones de barriles diarios que producía a finales del siglo pasado antes del deterioro de la infraestructura y las sanciones internacionales. La empresa estadounidense Chevron, que mantuvo operaciones continuas en el país, reportó en julio una producción de 280 mil barriles diarios, con metas de incrementarla en un 50 % para finales de 2028.
Pese a los anuncios oficiales, analistas y expertos del sector mantienen cautela sobre la instrumentación del convenio. Jorge Piñon, especialista del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, señaló que persisten interrogantes sobre el mecanismo jurídico de la operación y si esta implicará una venta, transferencia de título o cesión supeditada a la producción efectiva. A su vez, analistas de mercado advierten sobre la inquietud de los inversionistas ante el historial de expropiaciones del régimen anterior y los riesgos de seguridad en el terreno. Oswaldo Felizzola, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración de Venezuela, estimó que los pozos contemplados en el plan tardarán entre cinco y diez años en alcanzar el 100 % de su capacidad operativa.




