Irán y Estados Unidos firmarán este viernes en Suiza un acuerdo interino que restablecerá el statu quo anterior a la guerra, permitiendo a Teherán comercializar su petróleo sin restricciones y garantizando la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, un paso clave para el tráfico energético mundial que permanecía bloqueado por ataques iraníes al transporte marítimo.
El pacto provisional estipula que, en un plazo de 30 días, Estados Unidos deberá levantar el bloqueo a los puertos iraníes y restaurar el tráfico en el estrecho a los niveles previos al conflicto, contemplando la remoción de minas iraníes en la zona. De forma inmediata, Washington emitirá exenciones para las ventas de crudo de Irán. Asimismo, el acuerdo contempla que la nación persa obtenga al menos 300.000 millones de dólares para su reconstrucción tras la guerra, fondos que, según detalló el vicepresidente estadounidense JD Vance, serán aportados por naciones árabes del Golfo en calidad de inversiones.
A partir de la firma, ambas partes iniciarán un período de 60 días de negociaciones, prorrogables, para intentar alcanzar un acuerdo definitivo que prevenga el desarrollo de armamento nuclear por parte de Teherán. Si se logra ese pacto final que aborde el programa atómico, Estados Unidos trabajará para eliminar la totalidad de las sanciones impuestas a Irán. En el documento interino, Irán reafirma su promesa de no desarrollar armas nucleares —compromiso que ya figuraba en el tratado de 2015—, aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica señala que el país posee actualmente suficiente uranio enriquecido para fabricarlas. La postura del nuevo líder supremo de Irán, ayatollah Moytabá Jamenei, respecto a este punto aún no está clara.
El texto filtrado exige además el cese inmediato de las hostilidades en Líbano entre Israel y Hezbollah, el grupo respaldado por Teherán. Esta cláusula presenta dificultades operativas, dado que Israel manifestó su intención de seguir defendiendo su territorio, mientras que Irán sostiene que las fuerzas israelíes deben retirarse, sin que se hayan precisado los detalles de dicho repliegue.
Estas concesiones iniciales de Estados Unidos marcan un giro respecto al acuerdo nuclear de 2015 y generan un escenario complejo en el plano político. El pacto provisional no cumple con los objetivos iniciales de Washington de eliminar los programas nucleares y de misiles de Irán, ni su apoyo a grupos aliados regionales. La situación ha provocado tensiones entre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y Donald Trump, en un momento en que el mandatario israelí busca la reelección y enfrenta dificultades para confrontar la posición estadounidense debido a la dependencia que Israel mantiene respecto al apoyo diplomático y militar de Washington.




