El sector energético impulsa una transformación estructural en la economía argentina

Un informe de la firma internacional Grit Capital Group aseguró que Argentina atraviesa un cambio estructural impulsado por la expansión de Vaca Muerta, el avance de la infraestructura gasífera y la reducción de las importaciones de combustibles. El análisis financiero destaca que este escenario modifica la histórica escasez de divisas del país durante los ciclos de crecimiento, fortaleciendo el superávit comercial y el ritmo de compra de dólares del Banco Central.

El documento, elaborado por el Chief Investment Officer Walter Stoeppelwerth, compara las perspectivas locales con el auge petrolero, carbonífero y minero que vivió Colombia entre 2009 y 2013. En ese período, el país vecino incrementó la participación del sector extractivo en su Producto Bruto Interno y elevó la inversión externa de menos de 5.000 millones de dólares a más de 8.000 millones anuales. Según la consultora, Argentina podría registrar un proceso similar si logra captar entre 7.000 y 8.000 millones de dólares anuales de Inversión Extranjera Directa.

Los datos de abril respaldan esta tendencia de fortalecimiento externo: el superávit comercial alcanzó los 2.711 millones de dólares. Las exportaciones de energía representaron el 17,4% del total nacional y generaron un saldo a favor superior a los 1.200 millones de dólares en dicho mes, acompañadas por un crecimiento interanual del 43% en las Manufacturas de Origen Industrial y una expansión sostenida en las Manufacturas de Origen Agropecuario. A esto se suma que la liquidación de divisas del sector agroexportador promedió unos 160 millones de dólares diarios durante mayo.

Las proyecciones de la firma indican que, una vez finalizadas las obras del Gasoducto Perito Moreno II previstas para 2027, las importaciones energéticas dejarán de ser un problema estructural para la balanza de pagos. No obstante, el reporte advierte que la consolidación de este ciclo favorable dependerá de preservar la competitividad cambiaria, sostener la disciplina fiscal y monetaria, y reducir la incertidumbre política.

El espejo del antecedente colombiano también plantea riesgos de mediano plazo. Aquel proceso generó desequilibrios en la industria y la agricultura por el fenómeno conocido como “enfermedad holandesa”, además de registrar un impacto limitado en la generación de empleo directo en comparación con el crecimiento macroeconómico general, un debate que ya replican analistas locales en torno al peso creciente de Vaca Muerta.