Ejecutivos de Shell y Equinor advirtieron sobre el agotamiento de los mecanismos habituales para amortiguar crisis energéticas, como inventarios, capacidad excedente y rutas alternativas, ante fallas logísticas en Medio Oriente.
El barril de petróleo Brent sobrepasó los $90 por barril tras interrupciones en el suministro y dificultades de transporte en Medio Oriente. La Organización de Países Exportadores de Petróleo mantuvo su producción controlada, hecho que consolidó la escasez de crudo en el mercado internacional.
El alza del combustible, con énfasis en el diésel, encareció los costos operacionales de sectores como la minería, el transporte, la construcción, la manufactura y las cadenas logísticas. La Agencia Internacional de Energía proyectó para 2026 una reducción de 5,7 millones de barriles diarios en la oferta global de petróleo.
El incremento del precio energético elevó las proyecciones de inflación global. Analistas estimaron que la permanencia de estos valores por varios meses provocaría un alza de hasta 0,5% en las tasas de interés de Estados Unidos y Europa. Ese encarecimiento del crédito condiciona el acceso a financiamiento para proyectos de inversión en la industria minera.
El fortalecimiento del dólar en Estados Unidos y el dato reciente de inflación presionaron además la cotización del oro, que registró una caída superior al 1%. Frente a las restricciones operativas, directivos de Shell y Equinor plantearon la diversificación de fuentes de energía y la búsqueda de alternativas sostenibles para mitigar las interrupciones del mercado.




