Petróleo sube por tensión entre EE.UU. e Irán y presiona a la inflación

La cotización del crudo registró avances superiores al 1% luego de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, advirtiera a Teherán que “pagará el precio” si continúa demorando un acuerdo. El mensaje reactivó la prima de riesgo geopolítico en los mercados ante el temor de una escalada militar que afecte el suministro global.

El barril de Brent se movió en torno a los 93 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) rozó los 90 dólares. El detonante de esta subida no fue únicamente la retórica política, sino también el impacto de un incidente previo que involucró el derribo de un helicóptero estadounidense y un posterior intercambio de fuego, lo que elevó el riesgo de un error de cálculo militar.

El mercado financiero asume un costo adicional ante la posibilidad de ataques selectivos o represalias sobre infraestructuras críticas que alteren los flujos de crudo. La brecha de precios muestra que Europa paga un mayor costo por el riesgo marítimo y la inseguridad en las rutas de transporte, a diferencia de Estados Unidos, cuya mayor autosuficiencia le permite amortiguar mejor los impactos en el suministro.

El principal foco de atención logística es el Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo por el que transitan en promedio 20 millones de barriles diarios, cifra que representa aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos. Al no existir alternativas comparables a corto plazo, cualquier eventualidad en esta vía encarece los fletes, los seguros y los tiempos de entrega, además de comprometer el comercio marítimo de gas natural licuado (LNG).

La advertencia de Washington incluye la posibilidad de ordenar ataques contra activos clave e infraestructuras estratégicas como plantas eléctricas o puentes. Aunque los inversores perciben que la respuesta militar ha sido contenida y aún no se registra un desabastecimiento sostenido, la volatilidad permanece elevada ante la vulnerabilidad de las rutas comerciales.

Este nivel de precios en el Brent incrementa la presión sobre la inflación en Europa debido al impacto directo en los carburantes, la logística, los fertilizantes y los costos industriales. Un encarecimiento prolongado del crudo dificulta el proceso de desinflación de la eurozona y podría condicionar las decisiones de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), obligándolo a mantener tasas restrictivas a pesar de un crecimiento económico débil. En el ámbito bursátil, el repunte del petróleo afectó negativamente a las acciones de aerolíneas y empresas de transporte, mientras que los sectores de energía y defensa sostuvieron sus valoraciones.

Por el lado de la oferta y la demanda, las proyecciones de la Administración de Información de Energía (EIA) indican que la demanda global de crudo se ubicó en 104,0 millones de barriles diarios en 2025 y se anticipa una contracción de 1,1 millones de barriles por día para 2026, motivada por los altos precios y la menor disponibilidad. Pese a la moderación en el consumo, la cotización se mantiene firme debido a que el mercado financiero absorbe los costos fijos de cobertura, seguros y rutas alternativas derivados de la tensión geopolítica.