Biodiésel en Santa Fe: tres cuartas partes de las plantas operan paradas

La provincia que concentra el 85% de la capacidad instalada nacional registra un 75% de ociosidad debido a la caída histórica de las exportaciones y a la incertidumbre por regulaciones de la Unión Europea.

Santa Fe concentra una capacidad instalada de biodiésel de 3,2 millones de toneladas anuales sobre un total nacional de 3,9 millones, pero actualmente mantiene un 75% de su infraestructura parada. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción provincial del primer cuatrimestre de 2026 alcanzó las 308.565 toneladas, lo que representa una suba interanual del 16%, aunque se mantiene por debajo del promedio de los últimos cinco años.

La causa principal del freno productivo reside en el desempeño del mercado externo. Las exportaciones argentinas de biodiésel entre enero y abril tocaron su nivel histórico más bajo desde 2008, con solo 30.360 toneladas despachadas. Esta situación provocó que el mercado interno absorba el 90% de las ventas en lo que va de 2026.

El sector se encuentra a la expectativa de una resolución de la Unión Europea que podría bloquear el acceso a su principal destino internacional, el cual representa una cuota de 1,2 millones de toneladas anuales equivalente a u$s400 millones al año. Si bien en julio se frenó una regulación que amenazaba estos envíos, la negociación sigue abierta. Frente a esto, las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes preparan un dossier técnico y jurídico para presentar un reclamo ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En el plano local, la actividad depende del corte obligatorio de biodiésel en el gasoil, fijado actualmente en un 7,5%. Un proyecto presentado en el Congreso busca elevar dicho corte al 10% en un plazo de doce meses tras su eventual sanción y autorizar el uso de vehículos flex fuel. No obstante, algunas terminales automotrices locales muestran resistencia a superar el tope del 10% argumentando dudas sobre el impacto en los motores, a diferencia de Brasil, donde rige una mezcla obligatoria del 15%.

Ante el estancamiento de las ventas externas y las cuotas de exportación, empresas santafesinas comenzaron a diversificar su producción hacia nichos locales no regulados, como el transporte fluvial y marítimo. En el aspecto ambiental, los elaboradores destacan que la soja utilizada en la provincia se cultiva bajo siembra directa, lo que permite reducir más del 70% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el diésel fósil.