El planteo ministerial para reabrir la explotación petrolera reactivó la interna en el Ejecutivo británico y desató protestas de Greenpeace y Amigos de la Tierra frente al Ministerio de Seguridad Energética.
El gobierno de Reino Unido enfrenta cuestionamientos internos sobre la posibilidad de revisar la decisión adoptada la semana anterior, mediante la cual se había determinado avanzar con la extracción de gas natural en el mar del Norte en lugar de petróleo. Las diferencias en el Ejecutivo emergieron luego de que el ministro John Healy planteara la necesidad de revisar los motivos por los cuales no debería extraerse petróleo en la región, lo que volvió a poner el enfoque en la estrategia de explotación de recursos energéticos.
El debate sobre la extracción petrolera se centra en el impacto ambiental y en el destino de la producción destinada a la exportación. La funcionaria Miatta Fahnbulleh sostuvo que, si el petróleo extraído se procesa en el país receptor de las exportaciones, parte de la contaminación derivada de dicho procesamiento se generaría fuera del territorio británico. Este razonamiento fue criticado por sectores que argumentan que el impacto contaminante debe evaluarse desde una perspectiva integral global, independientemente de la localización geográfica donde se refine el combustible.
Respecto a este eje conceptual y a las críticas surgidas por trasladar la contaminación a otras jurisdicciones, la corresponsal Marta Núñez sintetizó la postura de quienes cuestionan el argumento oficial al señalar que “esta es una cuestión global”. La falta de una posición unificada en el gabinete mantiene abierta la controversia entre la elección del recurso hidrocarburífero a explotar y la responsabilidad ambiental asociada a su ciclo de producción y consumo.
La disputa política derivó en movilizaciones en las calles organizadas por entidades ecologistas. Integrantes de Greenpeace y Friends of the Earth (Amigos de la Tierra) se manifestaron frente a las puertas del Ministerio de Seguridad Energética en rechazo conjunto a la extracción de petróleo y de gas natural, fijando una posición contraria al desarrollo de ambas actividades hidrocarburíferas en el mar del Norte.




