La restricción del paso de buques en el Estrecho de Ormuz paralizó el tránsito energético hasta dejar solo dos tanqueros navegando el lunes, una parálisis operacional que provocó un déficit interno de 20 millones de litros diarios de gasolina en Irán y forzó una caída en los precios internacionales del petróleo.
El Estrecho de Ormuz registró este lunes su menor nivel de tráfico diario de embarcaciones de commodities desde principios de mayo, con el cruce de apenas dos tanqueros dirigidos hacia el Golfo Pérsico, según datos de seguimiento marítimo citados por Reuters. La drástica reducción de la navegación refleja el impacto directo de la presión de Estados Unidos sobre las exportaciones iraníes, trasladando el efecto de las sanciones financieras a la logística del transporte marítimo. La cautela de la flota mercante se profundizó tras un incidente registrado el martes, cuando un petrolero quedó inhabilitado a 9 millas náuticas (16,7 km) al noreste de Ash Shishah, Omán, tras ser alcanzado por un proyectil no identificado, según confirmó el United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO).
El bloqueo de esta arteria estratégica ha generado consecuencias severas sobre la economía interna iraní. El miembro de la Comisión de Energía del Parlamento de Irán, Mostafa Nakhai, reveló que el país registra un déficit diario de aproximadamente 20 millones de litros de gasolina —unos 125.000 barriles— debido a la imposibilidad de importar combustibles para cubrir su brecha estructural de demanda. Esta situación afecta la red de distribución nacional y condiciona las operaciones de la refinería Estrella del Golfo Pérsico en Bandar Abbas, que funciona bajo restricciones operativas por su cercanía al teatro de operaciones. Asimismo, datos del Departamento de Energía de EE. UU. indican que la producción de crudo iraní descendió en 400.000 barriles diarios —un 12 % respecto a los 3,3 millones de barriles que extraía antes de los ataques aéreos del 28 de febrero—.
A pesar del endurecimiento del bloqueo físico y las advertencias de firmas como KCM sobre la capacidad de Teherán para perturbar el tráfico marítimo, los mercados internacionales reaccionaron con bajas. El crudo Brent cayó 2,96 dólares (-3,21 %) hasta los 89,21 dólares por barril, mientras que el WTI retrocedió 2,84 dólares (-3,34 %) para ubicarse en 82,17 dólares, sus valores más bajos desde el 17 de agosto. Analistas como Ole Hansen, estratega de commodities en Saxo Bank, atribuyen este movimiento a que los operadores interpretaron el viraje de Washington hacia medidas de presión económica como una disminución del riesgo de una escalada militar inminente, sumado a que el anuncio de sanciones resultó menos drástico de lo previsto.
La vulnerabilidad de Irán ante la parálisis del estrecho es estructural, dado que el 90 % de sus exportaciones de crudo transitan por esta vía y las rutas terrestres hacia Pakistán y Afganistán carecen de capacidad operativa para sustituir la vía marítima. Un estudio de la Universidad de Columbia advierte que un bloqueo continuo de más de seis meses provocaría daños irreversibles en la industria petrolera de ese país. Al 25 de agosto de 2026, las restricciones iniciadas a finales de febrero se aproximan a ese límite temporal crítico.




