La petrolera mexicana acordó explorar yacimientos ultraprofundos en el Golfo de México para impulsar su producción y mitigar su endeudamiento, aprovechando la experiencia técnica de la firma brasileña en pozos presalinos.
Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petróleo Brasileiro (Petrobras) oficializaron a finales de junio de 2026 un acuerdo de entendimiento para desarrollar un proyecto de exploración y producción en aguas profundas del Golfo de México. La alianza busca revitalizar el desempeño de la empresa estatal mexicana, que enfrenta una baja producción de crudo, una deuda millonaria e ineficiencias operativas, además de carecer del capital y la tecnología necesarios para incursionar por sí sola en este tipo de yacimientos.
El plan conjunto focaliza sus labores en un conjunto geológico en las costas de Campeche, una zona formada hace 160 millones de años situada en una capa de la corteza terrestre denominada percalina. Las compañías proyectan buscar petróleo en pozos presalinos y yacimientos subsalinos, localizados debajo de formaciones de sal, lodo y arena a kilómetros de profundidad bajo el lecho marino. Equipos técnicos de ambas petroleras iniciaron en semanas recientes la evaluación de datos sísmicos y geológicos en la región.
El proyecto marca la primera incursión exploratoria de Petrobras fuera de territorio brasileño. La compañía estatal de Brasil cuenta con antecedentes de éxito en la explotación de pozos presalinos desde 2006 con el hallazgo del campo Tupi, el cual ha generado 4.000 millones de barriles de crudo equivalentes a 300.000 millones de dólares desde 2010.
Para Pemex, la zona de Campeche cuenta con antecedentes de exploración. En 2018, la petrolera perforó más de 7.800 metros bajo el lecho marino hasta alcanzar la capa de sal. A pesar de que el pozo fue declarado improductivo en su momento, la información técnica recopilada sirve como base estratégica para las evaluaciones actuales.
La iniciativa implica desafíos financieros, físicos y ambientales de alta complejidad. La perforación en aguas profundas puede alcanzar costos de cientos de millones de dólares por pozo, por lo que los yacimientos deberán demostrar su viabilidad económica antes de pasar a la fase de extracción. De resultar exitoso, el desarrollo de la zona aportaría volumen a la oferta internacional de crudo en un contexto global afectado por perturbaciones geopolíticas en Oriente Medio.




