El gobernador neuquino confirmó la apertura de una fábrica de caños flexibles en agosto y la instalación de una planta separadora de gases para GNL. En paralelo, rechazó de forma categórica la navegación comercial en los ríos Limay y Negro para el transporte de insumos petroleros.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, ratificó la estrategia del Ejecutivo provincial centrada en el agregado de valor en origen y la expansión industrial sobre la cadena productiva de Vaca Muerta. El plan contempla la activación de proyectos fabriles y de procesamiento hidrocarburífero en la comarca de Cutral Có y Plaza Huincul, orientados a multiplicar la inversión privada y los puestos de trabajo en el territorio subnacional.
Entre los hitos operativos inmediatos, la gobernación confirmó la inauguración en agosto de una planta de caños flexibles en Plaza Huincul, financiada por empresarios locales para el suministro petrolero. En esa misma zona se proyecta una planta separadora de gases vinculada a la producción de Gas Natural Licuado (GNL), infraestructura destinada a procesar las fracciones de los hidrocarburos no convencionales antes de su despacho.
En materia logística, la gestión provincial prioriza la extracción de arenas locales para fractura hidráulica en yacimientos como Ramón Castro y Santo Domingo, insumo que ya utilizan operadoras como Tecpetrol y Vista. Junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el gobierno de Río Negro, Neuquén evalúa alternativas de transporte eficiente para los campos productivos, con especial foco en la reactivación ferroviaria.
Pese a los requerimientos de la actividad hidrocarburífera, Figueroa vetó explícitamente el uso de los ríos Limay y Negro como vías navegables para el traslado de insumos de fractura. La postura oficial determina la preservación estricta de ambos cursos de agua para actividades recreativas, turísticas y ambientales, descartando su integración al circuito logístico pesquero o industrial.




