La intensificación de los ataques ucranianos a refinerías rusas y los enfrentamientos militares directos entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz paralizan el tránsito de buques y amenazan con frenar las proyecciones de una baja en el precio doméstico de los combustibles en Argentina.
El mercado energético internacional enfrenta un escenario de alta volatilidad tras el recrudecimiento simultáneo de las hostilidades en Ucrania y Medio Oriente. Las proyecciones que anticipaban una baja en el precio de los combustibles en Argentina quedaron bajo estricta revisión técnica debido a la parálisis parcial del tránsito marítimo de crudo y a la destrucción de infraestructura de refinamiento clave a nivel global. El analista internacional Andrei Serbin Pont advirtió que esta coyuntura diluye las expectativas de un alivio para el bolsillo de los consumidores locales y abre un panorama de alta incertidumbre para la economía argentina, históricamente condicionada para capitalizar contextos globales de crisis energética.
La tensión militar alcanzó un punto crítico en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el abastecimiento global de energía. Tras la anulación del memorándum de entendimiento que regulaba las acciones en la región, las imágenes satelitales registradas durante el fin de semana confirmaron una drástica reducción en el tráfico de buques petroleros y gasíferos por temor a nuevos ataques. El freno en la navegación se produjo luego de que Estados Unidos ejecutara al menos 300 ataques contra la infraestructura militar y portuaria iraní en la isla de Qeshm, empleando drones navales dirigidos a muelles e instalaciones clave. La operación militar estadounidense respondió a previas acciones de Irán contra petroleros y embarcaciones de gas.
Como contraofensiva, Irán lanzó misiles balísticos y de crucero contra bases militares estadounidenses ubicadas en Catar, Kuwait, Baréin, Omán y Emiratos Árabes Unidos. La escala de la confrontación regional obligó a las fuerzas de defensa de Jordania a interceptar varios de estos proyectiles en su espacio aéreo. En este contexto de máxima alerta, el presidente estadounidense Donald Trump declaró desde Ankara que el memorándum de entendimiento está “muerto” y advirtió sobre la disponibilidad de miles de misiles listos para ser disparados contra Irán. No obstante, voceros de los departamentos de Estado y de Defensa matizaron la situación al señalar que, a pesar de la ruptura política del acuerdo, técnicamente aún existen márgenes para su reactivación.
En el frente europeo, la presión sobre los derivados del crudo se mantiene debido a la campaña de ataques de Ucrania en el mar de Azov y contra el territorio ruso. En lo que va de 2026, se registraron 194 ataques contra refinerías rusas. Estimaciones de Kiev señalan que estas incursiones bélicas dejaron fuera de servicio el 43% de la capacidad de refinamiento de Rusia. Los ataques ucranianos, que durante la última semana promediaron un impacto contra objetivos rusos cada dos horas (90 blancos en siete días), se dirigen especialmente a los buques petroleros que abastecen a la península de Crimea. Según los analistas, la prolongación de esta ofensiva afectará el suministro interno ruso, obligando al país a importar insumos y alterando el flujo global de subproductos del petróleo.
A pesar de la gravedad de ambos conflictos, la reacción en las pizarras internacionales se mantiene moderada en comparación con crisis anteriores. Al inicio de la semana, el barril de Brent cotizaba a USD 78 y el WTI a USD 74. Si bien estos valores se ubican por encima de los niveles previos a la escalada armada, el mercado global aún no experimenta una disparada de precios hacia el umbral de los USD 120 registrados en crisis pasadas. La evolución de las cotizaciones y su impacto final en la estructura de precios de Argentina continuarán sujetos a las represalias militares en el estrecho de Ormuz y a la velocidad de recuperación del tránsito de crudo en las rutas marítimas internacionales.




