El precio del crudo de referencia Brent retrocedió hasta un 4,3% y quebró la barrera de los US$ 80 por barril por primera vez en más de tres meses. El anuncio de un pacto provisional entre Estados Unidos e Irán aceleró las proyecciones de una mayor oferta global y llevó a los principales bancos de Wall Street a recortar sus previsiones de precios.
El barril de Brent cotizó a US$ 79,92 cerca del mediodía, registrando una pérdida del 3,2% y consolidando su racha de bajas más prolongada en lo que va del año. Esta caída borró la mayor parte de los incrementos registrados desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, posicionando el valor actual más de un 35% por debajo del pico alcanzado durante el conflicto bélico. La retracción descomprime las presiones inflacionarias globales en momentos en que la Reserva Federal de Estados Unidos analiza su política de tasas de interés.
La flexibilización de los precios responde a las expectativas de reactivación del Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circulaba una quinta parte del suministro mundial antes del conflicto y que se encontraba bajo un doble bloqueo por parte de Irán y Estados Unidos. La parálisis de este corredor redujo drásticamente los flujos de crudo, llevando a los inventarios comerciales y estratégicos a mínimos históricos, lo que incluyó una caída de la reserva de emergencia estadounidense a su nivel más bajo desde 1983.
El entendimiento provisional entre ambas administraciones, que se firmará el próximo viernes en Suiza, prevé un incremento de la producción en Medio Oriente y la salida de millones de barriles retenidos. Según estimaciones de la firma Kpler, existen unos 118 buques tanque cargados y atrapados dentro de Ormuz que podrían recuperar la circulación en un plazo de 10 a 15 días, lo que generará un choque de oferta inicial sin necesidad de aumentar de inmediato la producción regional.
Ante el nuevo escenario, Goldman Sachs redujo en US$ 10 su previsión para el cuarto trimestre, estimando que el Brent promediará los US$ 80. La entidad financiera asume que las exportaciones del Golfo Pérsico retornarán a los niveles previos a la guerra hacia finales de julio, un mes antes de lo proyectado en sus análisis anteriores. Por su parte, Morgan Stanley estimó una recuperación del 50% de la producción para septiembre y del 80% para diciembre.
A pesar de la tendencia a la baja en los mercados financieros y del desplome de los indicadores regionales en Medio Oriente por las ofertas de venta de los productores del Golfo, la implementación del acuerdo mantiene interrogantes en el sector operativo. Ejecutivos navieros y operadores comerciales demandan mayores precisiones regulatorias antes de destinar buques a la ruta, mientras persisten dudas sobre la seguridad de la navegación y las reglas de tránsito. Respecto a los costos de circulación, el presidente Trump afirmó que no se aplicarán peajes una vez que el estrecho reabra de forma permanente.
La velocidad de la normalización del flujo energético divide a los especialistas. Mientras Morgan Stanley califica el pacto como un avance significativo hacia la desescalada, analistas de RBC moderaron las expectativas al señalar que demandará meses recuperar volúmenes similares a los del 27 de febrero, el día previo al inicio de las hostilidades, y plantearon que el pico de los flujos por Ormuz podría haber quedado atrás.




