El cártel de 21 países debate este domingo una suba de cuotas ante la duplicación de los precios del crudo provocada por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Sin embargo, la efectividad de la medida se encuentra limitada por la falta de capacidad real de la mayoría de sus miembros y la reciente salida de Emiratos Árabes Unidos.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) celebran una reunión en línea bajo una intensa presión internacional en la que se espera el anuncio de un incremento de producción de alrededor de 188.000 barriles diarios, una cifra en línea con los últimos ajustes. Este intento por estabilizar el mercado ocurre en un escenario crítico: la oferta global de petróleo sufrió una caída abrupta y los precios duplicaron sus valores previos al conflicto que involucra los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
A pesar de los planes del bloque, la capacidad para aumentar el bombeo de manera efectiva se concentra únicamente en un puñado de miembros: Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán. Las restricciones a la exportación dejaron fuera del mercado a los principales productores del Golfo, debido a que el régimen persa mantiene bloqueados cerca de 20 millones de barriles diarios que habitualmente cruzan el estrecho de Ormuz. A este factor se suma el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes, lo que genera consecuencias inflacionarias a escala global.
Como resultado directo de esta situación geopolítica, la producción de la OPEP+ cayó drásticamente a 33 millones de barriles diarios, en comparación con los casi 43 millones que registraba antes del conflicto. En este contexto, la misión original del cártel de garantizar un suministro eficiente y regular quedó neutralizada, y la única contención visible frente a la escalada de precios es la menor demanda de China, que actualmente utiliza sus reservas estratégicas.
La cohesión y la influencia de la organización se vieron debilitadas por la decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar el grupo. Abu Dhabi adoptó esta postura para incrementar su producción sin las restricciones impuestas por el cártel y maximizar así sus ingresos petroleros. Esta deserción encendió las alarmas dentro de la alianza, ante el riesgo de que otros países sigan el mismo camino; analistas advierten que una eventual salida de Irak podría significar el final de la OPEP+.
Para contener el peligro de nuevas bajas, Arabia Saudita busca flexibilizar las cuotas y reducir las penalizaciones por sobreproducción. No obstante, el sistema de compensaciones interna perdió vigencia debido al cierre generalizado de plantas de producción y la inmovilización de buques petroleros en la región. Ante este panorama, analistas del mercado de materias primas señalan que cualquier anuncio de incremento de objetivos tendrá un valor práctico limitado en el abastecimiento real.




