Cuatro oferentes presentaron propuestas técnicas y legales para asumir la operación transitoria del principal yacimiento hidrocarburífero de la provincia, un activo estratégico que concentra más de un tercio de la producción petrolera pampeana y cuyo contrato vigente expira el próximo mes.
El proceso de selección para la operación transitoria de El Medanito entró en una fase definitoria con la apertura de las ofertas presentadas por la Unión Transitoria de Empresas (UTE) Abastecimiento y Servicios S.A.–Medanito S.A., Limay Energy S.A., Ribeiro S.R.L. y Tango Energy Argentina S.A. El cronograma oficial establece que la apertura de los sobres económicos se realizará este 28 de mayo para evaluar las condiciones financieras de cada competidor. La urgencia de la adjudicación radica en el vencimiento de la concesión actual, operada por la firma PCR en conjunto con la estatal Pampetrol SAPEM, fijado para el próximo 18 de junio.
El yacimiento constituye el motor energético de La Pampa: además de aportar más de un tercio de la extracción total de crudo, genera aproximadamente el 10 % de los ingresos fiscales de la provincia y sostiene la actividad económica de la localidad de 25 de Mayo, donde el entramado de empresas de servicios locales depende directamente de la continuidad operativa del área.
El diseño de este esquema excepcional se activó tras la aprobación de la Ley Provincial 3639, normativa que declaró a El Medanito como área estratégica para la política hidrocarburífera pampeana. La ley delega en Pampetrol el control operativo del área por un plazo máximo de ocho meses o hasta la adjudicación de una concesión definitiva, permitiendo la convocatoria de operadores privados con capacidad técnica, financiera y ambiental para mitigar el declino natural del yacimiento.
La legislación que rige esta transición fija como prioridades la preservación de los puestos de trabajo directos e indirectos, el mantenimiento de los niveles de producción y el cumplimiento de los estándares ambientales. La resolución del concurso genera expectativa en el sector energético local ante el riesgo de que eventuales demoras afecten el empleo y la cadena de valor asociada a la actividad.




