Impacto de Vaca Muerta eleva salarios pero acentúa la desigualdad

El informe del IERAL Patagonia advierte que el crecimiento económico impulsado por los hidrocarburos genera distorsiones inmobiliarias y un encarecimiento generalizado del costo de vida en Neuquén.

La actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta consolidó su rol como principal dinamizador de la economía neuquina, generando un impacto laboral y distributivo que abarca tanto al sector de hidrocarburos como a rubros de servicios, comercio y empleo público. Según el estudio “¿Le llega Vaca Muerta a las familias?”, elaborado por Federico Belich para IERAL Patagonia de la Fundación Mediterránea, el 10% de los ocupados en el aglomerado Neuquén–Plottier trabaja en extracción de petróleo y gas o servicios asociados, con un ingreso mensual promedio de $3,8 millones que supera en 2,5 veces el haber medio del resto de los trabajadores locales.

El derrame del sector petrolero se refleja también en la fuerza laboral no asociada directamente a la actividad energética, cuyos ocupados perciben un promedio de $1,5 millones mensuales, cifra que sobrepasa en un 38% la media nacional. Las brechas favorables a la región alcanzan un 70% en el sector comercial, 46% en salud y educación, 42% en la administración pública —financiada en parte por los ingresos de regalías— y 35% en la construcción. Estos niveles salariales coinciden con una tasa de desocupación del 3,3%, un nivel de informalidad laboral no petrolera del 21% y un índice de pobreza del 19,6% registrado en el primer semestre de 2026.

La dinámica expansiva exhibe contrapartidas negativas en la estructura de precios y el acceso a bienes básicos dentro del núcleo urbano analizado. Desde 2017, la inflación acumulada en Neuquén superó en un 20% al promedio nacional y en un 18% al patagónico, provocando una caída cercana al 10% en el poder adquisitivo de los trabajadores no petroleros. En el mercado inmobiliario, la proporción de hogares inquilinos ascendió del 19% al 24%, impulsada por la llegada de nuevas familias vinculadas a la industria donde el 50% alquila su vivienda.

El proceso de desarrollo desigual se manifiesta en la evolución del Coeficiente de Gini, que se incrementó de 0,38 a 0,41, al tiempo que el 14% de la población neuquina pasó a ubicarse dentro del decil de mayores ingresos a nivel nacional. Las conclusiones metodológicas del informe —enfocado exclusivamente en el aglomerado Neuquén–Plottier, Plottier y Centenario, sin incluir localidades operativas como Añelo o Rincón de los Sauces— señalan la necesidad de intervenir sobre el acceso al suelo urbano, la oferta habitacional, la infraestructura regional y la capacitación profesional.