El desarrollo no convencional de la compañía presidida por Marcelo Mindlin fue el primer proyecto petrolero en tierra firme en sumarse al régimen de incentivos, con un plan proyectado de 259 pozos y una meta de producción de 45.000 barriles diarios.
Pampa Energía prevé ejecutar una inversión de 4521 millones de dólares en el bloque de petróleo no convencional Rincón de Aranda tras obtener el 25 de junio la aprobación para su ingreso al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), mecanismo abierto a las perforaciones en tierra firme mediante el Decreto 105/2026 emitido en febrero. El plan de desarrollo aprobado para esta área de 240 kilómetros cuadrados ubicada en el departamento de Añelo comprende la perforación de 259 pozos horizontales y la construcción de una planta central de tratamiento con capacidad para 45.000 barriles diarios de crudo y 800.000 metros cúbicos de gas. Según estimaciones gubernamentales, el yacimiento alcanzará una producción acumulada de 305 millones de barriles en un horizonte de 30 años, generará 800 empleos directos y proyecta exportaciones por 17.000 millones de dólares.
El origen de la operación al 100% por parte de Pampa Energía se remonta a junio de 2023, cuando acordó con TotalEnergies la adquisición del 45% restante del bloque a cambio del parque eólico Mario Cebreiro (100 MW), ubicado en Bahía Blanca. En agosto de ese mismo año, el gobierno de la provincia del Neuquén otorgó la concesión de explotación no convencional por un plazo de 35 años, cuyo compromiso inicial estipulaba un piloto de 161 millones de dólares para perforar ocho pozos. En febrero de 2024 la empresa completó el pozo RdA-2001 (perforado originalmente en 2018) y rehabilitó el RdA-2000 (cerrado en 2020), para luego extender la infraestructura de transporte mediante un oleoducto de diez kilómetros conectado a una batería de YPF en la superficie limítrofe con Aguada Federal y La Amarga Chica.
La evolución operativa del yacimiento registró una trayectoria de 6500 barriles diarios a comienzos de 2025 hasta alcanzar un promedio de 14.400 barriles en el tercer trimestre y 17.100 en el cuarto trimestre de ese año, período en el cual las reservas probadas de la firma se incrementaron un 352%. A mediados de 2026 la producción promedió 22.200 barriles diarios con 43 pozos activos —tras alcanzar un pico de 25.598 barriles en mayo con un alza mensual del 25,49% y tocar los 27.000 barriles puntuales en junio—, lo que obligó a ampliar la capacidad de la planta de producción temprana hasta los 28.000 barriles diarios mediante una segunda unidad temporal. Para el ejercicio 2026, Pampa Energía presupuestó una asignación de 770 millones de dólares en el bloque, con un cronograma que incluyó la finalización de diez pozos en julio, su conexión en agosto, el objetivo de cerrar el tercer trimestre en 28.000 barriles diarios, la realización de estudios de sísmica en el sector norte durante septiembre para perforar allí a fines de 2027, y la meta de consolidar la meseta de 45.000 barriles diarios entre 2027 y 2028 en coincidencia con la entrada en operaciones del oleoducto Vaca Muerta Sur.




