La parálisis del estrecho de Ormuz generó un faltante de 1.100 millones de barriles de crudo y agotó las herramientas de contención de los países importadores, lo que abre una ventana estratégica para el yacimiento no convencional argentino.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la economía global ha quedado en una posición de extrema vulnerabilidad frente a futuras interrupciones del suministro energético. Si bien el sistema internacional logró evitar una crisis de desabastecimiento tras el conflicto en Irán, el organismo alertó que se ha agotado buena parte de las herramientas y reservas que permitieron resistir el impacto inicial, transformando la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento en una prioridad global que coloca a la formación argentina de Vaca Muerta en el centro del interés internacional.
El análisis del FMI detalla que el cierre del estrecho de Ormuz durante el conflicto iniciado a fines de febrero provocó uno de los mayores cortes de suministro de la historia reciente. Por este corredor marítimo transitaban diariamente cerca de 20 millones de barriles de petróleo y combustibles refinados, equivalentes al 20% del consumo mundial. Hasta fines de mayo, la interrupción impidió que más de 1.100 millones de barriles de crudo llegaran al mercado internacional, un volumen que superó los impactos históricos de la crisis petrolera de 1973, la guerra entre Irán e Irak y la Guerra del Golfo.
A pesar de la magnitud del bloqueo, el precio del petróleo se mantuvo acotado entre los 90 y los 100 dólares por barril, una cifra muy inferior a las proyecciones que anticipaban una escalada mayor. El FMI atribuye esta estabilidad a la confluencia de tres factores específicos: una menor demanda impulsada principalmente por el mercado asiático; el incremento de la producción en países externos al Golfo Pérsico —liderados por Estados Unidos, junto con Venezuela, Guyana y Rusia—; y la utilización masiva de reservas comerciales y estratégicas para compensar un déficit diario de casi cuatro millones de barriles. Sin embargo, el organismo remarcó que estos mecanismos de amortiguación ya fueron utilizados y difícilmente puedan aplicarse con la misma eficacia ante un nuevo escenario de interrupción.
Esta preocupación por la seguridad del suministro fue el eje de la conferencia CERAWeek por S&P Global en Houston. Durante el encuentro, los principales ejecutivos de la industria coincidieron en que el foco del debate global se desplazó del valor del barril hacia la garantía de los flujos físicos de energía. En esa línea, el director ejecutivo de Shell, Wael Sawan, sostuvo que la prioridad actual de las empresas es asegurar el transporte de petróleo y gas a través de las cadenas de producción, mientras que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, señaló la urgencia de que nuevos productores incrementen su oferta para apuntalar la seguridad energética global. El FMI sumó a este diagnóstico la advertencia sobre el riesgo de pérdidas permanentes de capacidad productiva en yacimientos si las interrupciones se prolongan en el tiempo.
Ante la necesidad imperiosa de reducir la dependencia de regiones geopolíticamente inestables y diversificar las rutas de transporte, Vaca Muerta se perfila como una de las principales opciones de producción de hidrocarburos fuera del Golfo Pérsico. Al concentrar uno de los mayores recursos no convencionales de petróleo y gas del mundo, la formación argentina se ve favorecida por el nuevo escenario de búsqueda de proveedores alternativos. Para el sector energético local, este contexto internacional incrementa el atractivo para captar inversiones destinadas a infraestructura de transporte, tales como oleoductos, gasoductos y terminales de exportación, debido al creciente interés de las naciones importadoras por asegurar el abastecimiento de sus matrices energéticas.




