Tras el anuncio de nuevas inversiones en Cerro Dragón, la provincia se traza el objetivo de pasar de 13 a casi 30 pozos mensuales para frenar el declino de la Cuenca del Golfo San Jorge.
El anuncio oficial de nuevas inversiones en el yacimiento Cerro Dragón ha generado una renovada expectativa en la región, pero también pone de manifiesto la magnitud del reto que enfrenta la industria hidrocarburífera en Chubut. Para cumplir con las metas del gobierno provincial, la actividad de perforación deberá prácticamente duplicarse, buscando retornar a niveles de productividad que no se veían desde 2019.
El desafío de los números: duplicar la perforación
Según datos de la consultora Oil Production Consulting, el contraste es marcado: mientras que en 2019 la provincia perforaba un promedio de 29,4 pozos mensuales, la cifra actual ronda los 13,9. El compromiso asumido tras la reunión entre el gobernador Ignacio Torres, el dirigente sindical Jorge Ávila y directivos de PAE implica un salto operativo de 14 a casi 30 pozos por mes.
Para alcanzar este ritmo, el ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce, proyecta cerrar el año con entre 8 y 9 perforadores activos, sumando equipos de PAE y la incorporación de otros previstos por empresas como PECOM y Crown Point. Esta aceleración es vital para combatir el declino natural de una cuenca madura, donde muchos yacimientos ya extraen un 90% de agua y apenas un 10% de crudo.
Polímeros y horizonte no convencional
Más allá de la perforación convencional, la estrategia para sostener la Cuenca San Jorge se apoya en dos pilares tecnológicos:
- Recuperación Terciaria: PAE planea acelerar la instalación de plantas de polímeros. Aunque el plan original era a largo plazo, ahora el objetivo es alcanzar las 10 plantas operativas para 2027.
- Formación D-129: Continúa el avance del piloto no convencional en Cerro Dragón, una apuesta que el gobierno observa como la llave para transformar el futuro productivo de la provincia a largo plazo.
El contraste con Santa Cruz
El panorama en Chubut se diferencia notablemente de la situación en Santa Cruz, donde la salida de YPF de áreas maduras ha profundizado la crisis del sector convencional. Mientras Chubut proyecta un incremento de equipos, la provincia vecina llegó a registrar apenas un pozo perforado en enero de 2026, evidenciando las dificultades que enfrentan las operadoras de menor escala ante los altos costos operativos y el agotamiento de los reservorios.




