El estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y las restricciones extremas en el tránsito marítimo impulsan el crudo Brent por encima de los 108 dólares.
El mercado energético global atraviesa una nueva jornada de alta volatilidad. Los precios del petróleo registraron alzas significativas, alcanzando sus niveles más altos en dos semanas. Este repunte está traccionado por el bloqueo diplomático entre Washington y Teherán, sumado a una parálisis casi total en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el suministro global de crudo.
Cifras y marcas históricas
El crudo Brent, referencia para los mercados internacionales, subió 2,90 dólares (2,8%) para cerrar en 108,23 dólares por barril. Con este avance, el Brent encadenó su sexta suba consecutiva, un hito que no se registraba desde marzo de 2025. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) ascendió 1,97 dólares (2,1%), situándose en 96,37 dólares.
Ormuz: Un cuello de botella crítico
La principal causa del desabastecimiento actual es la drástica reducción del flujo marítimo en el estrecho de Ormuz. Antes del conflicto iniciado a finales de febrero, por esta vía circulaba cerca del 20% del suministro mundial con un promedio de 140 buques diarios. En las últimas 24 horas, apenas siete buques lograron cruzar el estrecho.
Esta situación se agravó debido al bloqueo estadounidense, que obligó al menos a seis petroleros cargados con crudo iraní a retroceder a sus puntos de origen. Analistas del mercado estiman que entre 10 y 13 millones de barriles diarios están quedando fuera del circuito internacional, profundizando la escasez en un mercado ya tensionado.
Diplomacia en punto muerto
En el plano político, la incertidumbre persiste. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analizó recientemente una nueva propuesta iraní con su equipo de seguridad, pero las conversaciones no han logrado destrabar el conflicto. Mientras tanto, el respaldo de Rusia a Irán y la inestabilidad de los altos el fuego regionales mantienen la presión geopolítica al alza.
Impacto económico y alertas inflacionarias
El encarecimiento del petróleo ha encendido alarmas en los organismos financieros internacionales. El mercado anticipa que los altos precios energéticos podrían forzar a los bancos centrales a endurecer sus políticas monetarias. En este contexto, el Banco Central Europeo ya evalúa posibles subas de tasas para contener la inflación.
Por otro lado, Goldman Sachs revisó al alza sus previsiones para el cuarto trimestre, advirtiendo que la combinación de oferta restringida y escasez de combustibles representa un riesgo económico global mayor al esperado. Como reflejo de esta presión, los futuros de la gasolina en Estados Unidos ya operan en sus niveles más altos desde 2022.




