Buscan mejorar la competencia en el mercado

YPF y Shell coinciden en la necesidad de adaptar sus refinerías al shale

Los responsables de las refinerías locales de las petroleras YPF y Shell definieron como desafíos de la industria la adaptación de sus plantas para procesar los nuevos crudos livianos no convencionales y la atención a la creciente demanda de gasoil grado 3 (con menor contenido de azufre).

“Se trata de crudos con menor nivel de azufre, lo cual tiene sus beneficios, pero hay que tratarlos antes de la refinación para reducir costos y mantenimiento; es decir, hay que prepararse”, explicó hoy el gerente general de refino de Shell Capsa, Vijay Barreto, durante una conferencia sobre tecnología de la refinación en América Latina.
En cuanto a la calidad diferencial de los hidrocarburos shale, Grabriel Grzona, gerente de refino de YPF, las definió como “muy marcada respecto de los crudos convencionales para los cuales se diseñaron las refinerías”.
Grzona y Barreto destacaron además la necesidad de reducir costos para equipararse a los niveles de competidores externos y advirtieron sobre eventuales cuellos de botella “si todos hacen las inversiones al mismo tiempo”.
Al disertar en un panel -durante la Conferencia de Tecnología de Refinación de América Latina (Lartc, según su sigla en inglés), que se realiza en un hotel porteño- Grzona destacó la reciente ampliación en la capacidad de la refinería de YPF, en Luján de Cuyo, mientras “estamos encarando un proyecto también en La Plata”.
“Vemos un crecimiento sostenido de la producción de naftas y en menor medida de gasoil, si bien en este caso va en aumento la demanda del combustible de alta calidad, por lo que nuestras inversiones buscan expandir la capacidad productiva”, dijo Grzona.
Esa orientación, añadió, “trajo mejoras tecnológicas, de rendimiento y energéticas, que nos permite achicar costos y nos hacen un poco más competitivos”.
Grzona admitió, no obstante, la necesidad de obtener mejoras de eficiencia, ya que “hay una diferencia muy grande entre lo que hacen los mejores y nosotros; por eso trabajamos con los proveedores, la industria en general, los gremios y todos los actores del sector”.
Otro desafío, según Grzona, es que los insumos no convencionales podrían provocar una caída en la producción de asfalto: “el mix de crudos es variable y por eso estamos repensando nuestros procesos, ya que todo indica que hay un creciente consumo de asfaltos y este es un año récord en esa materia”.
Barreto, por su parte, afirmó que “tenemos capacidad instalada suficiente para atender la demanda de combustibles en el país”.
“Hay un muy buen crecimiento año tras año, especialmente en el último bienio, particularmente en lo que respecta al gasoil, más que a las naftas, y a mediano plazo vemos más oportunidades en el mercado regional, que se podría suplir desde la Argentina”, estimó el directivo de Shell.
Añadió que “nuestra penetración en el mercado de combustibles con bajo grado de azufre crece mucho más que en segmento de convencionales, y esto está ocurriendo principalmente por la demanda de los consumidores, al margen de las especificaciones legales”.
Sobre el aumento en la utilización de shale oil, Barreto dijo que “nuestra refinería puede procesar crudos más livianos y lo vemos como algo positivo, si bien crea la necesidad de realizar algunas inversiones”.
Barreto consideró por último que existe un reto en materia de eficiencia energética de las refinerías, donde los costos son hasta 30% más elevados que los de los competidores externos.

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