Adecuación de Precios

Rigen subas de entre 11,5% y 14,1% en el precio del gas en boca de pozo

El precio del gas en boca de pozo que se le reconoce a las compañías petroleras (de inyección al sistema de transporte, PIST, según la jerga técnica) pasó a promediar a partir de hoy US$ 4,19 el millón de BTU (unidad térmica británica).

El precio del gas en boca de pozo que se le reconoce a las compañías petroleras (de inyección al sistema de transporte, PIST, según la jerga técnica) pasó a promediar a partir de hoy US$ 4,19 el millón de BTU (unidad térmica británica).
Esto implica una suba de 11,5% frente al valor que regía desde abril, y de 22,5% frente a octubre del año pasado, anunció hoy el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren.
Para la Patagonia, La Pampa, La Puna y el departamento mendocino de Malargüe, que hoy pagan un precio “sustancialmente menor” por el gas en boca de pozo, el valor pleno se alcanzará en 2023, en vez de 2019 como ocurrirá en el resto del país.
El dichas regiones el PIST se elevó a US$ 1,69 (un alza de 14,1% frente a abril y 31% en comparación con octubre de 2016), aunque el 75% del costo del gas continúa siendo subsidiado por el Estado Nacional.
La suba anunciada corresponde a la aplicación del tercer escalón de recortes en los subsidios estatales, que a marzo de 2016 rondaban el 81% (el millón de BTU se pagaba entonces US$ 1,29) y bajaron a 50% en octubre de ese año.
Esas subvenciones públicas se achicaron luego a 45% en abril pasado; volvieron a caer hasta 38% en la actualidad; y el siguiente recorte, contemplado para abril próximo, reducirá el nivel a 31%, con lo cual el PIST será entonces de US$ 4,68 el millón de BTU (11,6% más)
Aranguren remarcó que “ya hemos visto una recuperación de la producción nacional, especialmente en los meses de invierno, que es cuando más lo necesitamos”.
Insistió en que “a partir del año próximo vamos a ver, y eso ya empezó este año, una recuperación estructural de la producción, empezando por la formación (de hidrocarburos no convencionales) de Vaca Muerta”.
El ministro recordó que la importación desde Bolivia se sustenta en un contrato de largo plazo que empezó en 2004 y termina en 2026, y que tiene “ciertos niveles de flexibilidad y de incremento”.
No obstante, ese aumento “por el momento no está siendo satisfecho por nuestro proveedor y cuando llegan los meses de invierno tenemos necesidad de estar importando gas licuado”, indicó.
Aranguren explicó que, a diferencia de la electricidad, el gobierno nacional es responsable de todo el esquema de transporte y distribución, y “la ley nos obliga en cuanto al traslado de los costos a la tarifa”.
Defendió en ese sentido el “mecanismo gradual de adecuación de precios”, ya que “este año termina la vigencia de una ley de emergencia pública que rigió desde enero de 2002 y permitió actuar e intervenir sobre los marcos regulatorios y establecer el PIST”.
“Con la pérdida de vigencia de esa ley vuelve a establecerse lo que estaba en el marco regulatorio (de mediados de los años 90 del siglo pasado) e iniciamos el proceso de transición para cumplir con lo que la ley indica”, agregó el titular de Energía.
En diciembre, concluyó, “estamos haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer en octubre y no lo hicimos entonces para evitar que las audiencias públicas cayeran en el período de discusión electoral”.

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