“Queremos que el próximo megaproyecto de Dow a nivel mundial sea en Bahía Blanca”

Según Cedric Leslie Bridger, ejecutivo de la compañía petroquímica norteamericana

La empresa tiene en carpeta una iniciativa para duplicar la capacidad de producción de su planta de plásticos en el polo de Bahía Blanca. Podría lanzarse en 2023. Dependerá de cómo responda la oferta local de gas. Según los cálculos de Dow, la producción podría orillar los 200 MMm³/d del fluido para 2022.

El sector petroquímico argentino penó en los últimos años por la escasez de gas natural. Mientras la demanda de productos plásticos y poleolefinas mantuvo un crecimiento constante en la última década, las empresas radicadas en el país concretaron modestos planes de expansión por la falta del hidrocarburo. Es lógico: la producción doméstica del fluido cayó un 25% de 2005 a 2014 y los cortes de suministro son frecuentes en cada invierno. Sin embargo, ese escenario podría cambiar de forma abrupta antes de que termine este decenio. Al menos, así lo creen desde Dow, el principal player del mercado petroquímico argentino y la tercera empresa del sector a nivel mundial.

La exposición de Cedric Leslie Bridger, ejecutivo de la compañía norteamericana, en el seminario de la SPE realizado en Buenos Aires, no deja lugar a dobles interpretaciones. “Queremos que el próximo megaproyecto de Dow a nivel mundial esté ubicado en el polo de Bahía Blanca”, afirmó a mediados de junio ante un centenar de ejecutivos de empresas petroleras.

Es la primera vez que la compañía envía una señal tan clara a sus stakeholders locales. La presentación de Bridger derrochó optimismo, algo poco usual en estos tiempos. “Apuntamos a duplicar la capacidad del polo de Bahía Blanca y transformarlo en un hub de exportación para América Latina, el más grande de la región”, comentó el ejecutivo de Dow, con más de 60 años de presencia ininterrumpida en el país y que el año pasado facturó más de u$s 60.000 millones en todo el mundo. Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía estuvo presente en el hotel Sheraton Libertador, donde se desarrolló el encuentro.

Nueva era

Dow está poniendo en funcionamiento el proyecto Sadara, en Arabia Saudita. Será la mayor planta petroquímica integrada del planeta, con una inversión de u$s 20.000 millones financiada en conjunto con Saudi Aramco.
Al mismo tiempo, la compañía creada en 1897 lanzó otra megainiciativa en Estados Unidos, denominada Gulfstream, que implicará una inversión de u$s 7.000 millones para procesar la nueva oferta de gas disponible en Norteamérica a partir de la explotación de shale gas.
“¿Por qué creemos que Bahía Blanca puede albergar nuestro próximo proyecto de clase mundial?”, se preguntó Bridger.
“Con el desarrollo de Vaca Muerta, además de los campos convencionales creemos que la Argentina podrá alcanzar antes del fin de la década el nivel de producción de gas de 2004, que era de 160 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d). Y llegar en 2023 a los 180-200 MMm³/d, lo que representaría un aumento de hasta un 50% con relación a la oferta actual”, se ilusionó el directivo.
Bahía Blanca es, además, el punto en el que convergen los gasoductos Neuba I y II, provenientes de Neuquén, con el San Martín, que viene desde Tierra del Fuego. Es el punto de mayor concentración de gas al lado de un puerto de aguas profundas de América Latina.

“Y además de eso, contamos con un complejo muy eficiente en el polo petroquímico, por lo que tenemos una oportunidad histórica de participar de una nueva era del gas en la Argentina”, indicó el ejecutivo de Dow.

Upstream

La Argentina –agregó– es el sexto país en importancia para Dow Chemical. Tiene dos grandes ventajas competitivas en el concierto internacional: su agroindustria y las oportunidades que ofrece el sector energético. “Así fue como tomamos la decisión de involucrarnos en el upstream, porque tiene sentido integrarnos verticalmente en la Argentina. Para eso nos asociamos con YPF en el área El Orejano, con el fin de producir shale gas”, precisó el directivo.

El proyecto preveía la colocación de 16 pozos horizontales en el bloque. La perforación concluyó en junio. “Estamos muy contentos con la performance de YPF para la perforación y operación de los pozos. Muy sorprendidos. Según la consultora IHS Cera, los primeros pozos de El Orejano pueden ser comparados con el primer cuartil de los pozos de shale gas en Estados Unidos”, detalló Bridger.

En Norteamérica, la explotación de los yacimientos shale marcó la erupción de una tecnología disruptiva. “Ni siquiera los analistas más optimistas hubiesen esperado tener un impacto tan positivo. Hoy existen grandes disponibilidades de gas a precios muy competitivos. De ahí que existan más de 100 proyectos petroquímicos en danza, que involucran inversiones por más de u$s 96.000 millones”, explicó el directivo. “Para 2018, esas plantas generarán unos u$s 30.000 millones de saldo positivo y 500.000 nuevos trabajos en construcción y producción”, agregó.

Bridger señaló que, en caso de poder concretar un nuevo megaproyecto en Bahía Blanca, la planta generaría exportaciones anuales por alrededor de u$s 2.000 millones, que tendrían un impacto positivo en la balanza comercial y generarían 5.000 puestos de trabajo y 45.000 trabajos indirectos.

“Entre todos los actores del sector, debemos definir una política de energía que sea coherente, concreta y que tenga una visión de largo plazo enfocada en la necesidad de generar materia prima”, concluyó el ejecutivo. ℗

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