Promueven la evaluación ambiental estratégica en el sector energético

Para evitar conflictos sociales y minimizar costos ambientales

Gracias a ese tipo de análisis –que desde Emprendimientos Energéticos Binacionales se considera clave para optimizar la implementación de proyectos hidroeléctricos e hidrocarburíferos–, resulta posible introducir mejores prácticas de producción e internalizar costos “externos” en los precios de la energía.

La evaluación ambiental estratégica (EAE) aplicada al sector energético es posible y da resultados positivos. Así lo asegura Albina Lara, coordinadora de Medio Ambiente de Emprendimientos Energéticos Binacionales (EBISA), quien destaca más de un ejemplo al respecto en materia de hidroelectricidad, tanto a nivel local como global, y de desarrollo petrolero, sobre todo a escala internacional.

“La EIA posibilita tanto la evaluación de iniciativas ya diseñadas, de manera reactiva, como la provisión de insumos para emprendimientos por desarrollar, de forma proactiva. Si bien la segunda opción es la deseable, muchas veces la primera es la posible”, explicó la especialista en el marco de la II Jornada de Evaluación Ambiental Estratégica, evento que Eco2site celebró el 4 de octubre en el porteño hotel NH Crillón.

A su criterio, esta herramienta ofrece la oportunidad de insertar las cuestiones ambientales en forma temprana en los proyectos, contribuye al planeamiento del segmento energético y permite detectar las áreas que pueden potenciarse para el desarrollo estratégico a nivel nacional, provincial y local. “No debe visualizarse como muy teórica ni de difícil adopción. Todo lo contrario, es una herramienta válida y concreta. No obstante, su factibilidad precisa del apoyo de los gobiernos, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil”, advirtió.

Según enumeró, las seis etapas en las que debe desarrollarse una EAE son la identificación de temas clave (scoping), la elaboración de diagnóstico de base, la definición de escenarios y análisis de alternativas, la evaluación y ponderación de impactos, la propuesta de medidas ambientales a implementar y la elaboración de informes y recomendaciones, en ese orden.

Aplicación local

La hidroelectricidad representa el 16% de la producción eléctrica global y el 86% de la producción a partir de fuentes renovables. “Hay más de 45.000 presas (33.000 de las cuales son de gran envergadura) en más de 140 países. Y se calcula que aún no fueron explotados dos tercios del potencial hidroeléctrico económicamente factible, por lo que se espera un crecimiento significativo del sector en los próximos años, especialmente en Latinoamérica y África”, señaló Lara.

Según sus palabras, todo desarrollo hidroeléctrico se inscribe dentro de una cuenca; es decir, un área territorial con características geográficas, ambientales y sociales muy especiales. “En ese sentido, debe considerarse que los conflictos por los distintos intereses en pugna en dichas zonas son cada vez mayores. Por eso es tan importante impulsar una EAE dentro del segmento”, puntualizó la experta.

Mediante la aplicación de una matriz multicriterio, comentó, un reciente estudio de la Secretaría de Energía estableció un orden de mérito para 30 aprovechamientos hidroeléctricos proyectados en el país (sin considerar los binacionales). “Desde un punto de vista ambiental, se delinearon pautas de gestión bien específicas. En algunos casos se recomendó especialmente la utilización de la EAE, tomando en cuenta 14 indicadores de alta sensibilidad (tales como las poblaciones involucradas, la biodiversidad afectada, la deforestación, etc.). De ese modo se logró calificar puntualmente la categorización de sensibilidad ambiental, el nivel de incertidumbre y la propuesta de gestión para cada iniciativa”, remarcó.

Otros ejemplos

A decir de Lara, en Vietnam se llevó a cabo, en forma participativa, un emblemático caso de EAE hidroeléctrico que comenzó en junio de 2007 y finalizó en septiembre de 2008, lo que demuestra que los plazos evaluatorios no necesariamente deben ser largos. “Las conclusiones de ese trabajo demostraron su gran efectividad como herramienta de análisis: no sólo sirvió para identificar las medidas de mitigación que serían necesarias desde un principio, sino que también proveyó un marco para internalizar costos ambientales”, expresó.

Otro exitoso modelo de instrumentación de EAE, añadió, tuvo lugar en la cuenca argentino-brasileña del río Uruguay, donde –a través de la Empresa de Pesquisas Energéticas (EPE)– Brasil estableció la obligatoriedad de efectuar ese tipo de estudios dentro del negocio hidroeléctrico.

En cuanto al negocio petrolero, Lara resaltó el ejemplo de Ghana, donde la EAE comenzó a instrumentarse para que el petróleo no se convierta, como en otros puntos del continente africano, más en una maldición que en una bendición natural.

“En colaboración con la Agencia de Protección Ambiental, el Ministerio de Energía de ese país está llevando a cabo esfuerzos de esa índole. Con énfasis en las conflictivas experiencias cercanas y las consultas participativas, la EAE para evaluar la situación general del sector comenzó en 2009 y terminaría a fines de este año”, detalló.

El objetivo es que, de ahora en más, Ghana maneje sus recursos hidrocarburíferos de manera más transparente y sustentable, con especial consideración por el uso del suelo, el ordenamiento territorial, la gestión de los residuos, los servicios sociales y la necesidad de infraestructura. “Así se fortaleció la capacidad institucional del Gobierno de esa nación, y se fomentó la creación de nuevas normas y la capacitación de profesionales competentes”, concluyó. ℗

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