Informe confeccionado por KPMG

El país debe mejorar su política tributaria en medio ambiente

Ocupa el puesto 19⁰ entre 21 economías evaluadas sobre la base de su instrumentación de impuestos e incentivos fiscales vinculados con la eficiencia energética, las fuentes renovables y la lucha contra el cambio climático, entre otros ítems.

La política tributaria de la Argentina en relación con la sostenibilidad energética y el cuidado ambiental no fue bien conceptuada por KPMG, que ubicó al país en el 19⁰ escalón entre los 21 mercados que forman parte de la última edición de su “Green Tax Index” (o “Índice de Impuesto Ecológico”). Tan sólo México y Rusia, que ocuparon los dos últimos lugares, recibieron una peor calificación. La consultora internacional analizó la forma en la que distintos gobiernos están usando sus sistemas tributarios para responder a los principales retos globales vigentes, incluyendo la seguridad energética, la escasez de agua y recursos, la contaminación y el cambio climático. Así, atribuyó calificaciones a todas las penalizaciones y los incentivos fiscales identificados, con el foco puesto en una serie de variables específicas. “Si bien este análisis no es absoluto, sirve para tener una visión de los gobiernos que cuentan con los sistemas de impuestos e incentivos ecológicos más activos y desarrollados”, explicó KPMG. Según el informe, cada vez más países están tratando de “bajar sus emisiones de dióxido de carbono; reducir, reutilizar y reciclar los residuos; fomentar el uso eficiente del agua y la energía, y promover la innovación verde”. Otros parámetros examinados tienen que ver con “el empleo de fuentes energéticas y combustibles renovables, la construcción y edificación sustentable, el transporte sostenible y la protección del ecosistema”. El listado fue encabezado por Estados Unidos, que sumó un total de 44,5 puntos. Le siguieron Japón, con 33; el Reino Unido, con 32; Francia, con 29,5, y Corea del Sur, con 27,5 unidades. Dentro del top-10 se situaron China, Irlanda, Países Bajos, Bélgica e India, en ese orden. Todavía por encima de la Argentina se colocaron Canadá, España, Sudáfrica, Singapur, Finlandia, Alemania, Australia y Brasil.

KPMG analizó la forma en la que distintos gobiernos están usando sus sistemas tributarios para responder a los principales retos globales vigentes, incluyendo la seguridad energética, la escasez de agua y recursos, la contaminación y el cambio climático.

 

Estados Unidos

El liderazgo de Estados Unidos se basó fundamentalmente en su “amplio programa de incentivos fiscales federales para la eficiencia energética, las energías limpias y los edificios sostenibles”. No obstante, si únicamente consideráramos las penalizaciones del “impuesto verde”, el mercado norteamericano caería al 14⁰ lugar del ranking. De acuerdo con KPMG, los fabricantes estadounidenses de aparatos como lavavajillas y frigoríficos cuentan por estos días con un crédito fiscal orientado a impulsar la eficiencia energética. Además, el código fiscal de Estados Unidos incluye dos fuertes incentivos fiscales federales tendientes a apoyar las edificaciones eficientes (un crédito para la industria de la construcción de u$s 1.000 por cada casa construida que demande un 30% menos de energía que las convencionales y otro de u$s 2.000 por cada unidad que lleve ese porcentaje a un 50%). El país que hoy gobierna Donald Trump también ofrece interesantes ventajas impositivas para la generación eólica, los vehículos que usan combustibles alternativos, el control de la contaminación y la protección del ecosistema (en Carolina del Norte, por caso, se incentiva que los propietarios de tierras privadas, incluidas las empresas, donen voluntariamente áreas destinadas a la conservación).

El liderazgo de Estados Unidos se basó fundamentalmente en su amplio programa de incentivos fiscales federales para la eficiencia energética, las energías limpias y los edificios sostenibles.

 

Japón

Otra nación bien calificada fue Japón, que sobresale por sus rigurosas penalizaciones ecológicas y sus numerosas medidas fiscales tendientes a favorecer la utilización y la manufactura de vehículos verdes. En términos de fuentes energéticas limpias, el Gobierno nipón contempla una amortización extraordinaria de entre un 30% y un 100% para la compra e instalación de equipos cualificados de energías renovables. Según el informe de KPMG, el Reino Unido exhibe un enfoque de impuesto ecológico equilibrado entre penalizaciones e incentivos. Sus más altas calificaciones están ligadas a la reducción en las emisiones nocivas y la lucha contra el calentamiento global. “Además de participar en el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (UE), el país aplica la tasa del cambio climático, un impuesto ambiental que grava la electricidad, el gas y los combustibles sólidos como el carbón y el gas licuado de petróleo”, precisó el trabajo. Otro detalle a considerar es que las industrias electro-intensivas británicas pueden recibir hasta un 90% de descuentos impositivos si cumplen con determinadas cuotas de ahorro. Adicionalmente, el Reino Unido ofrece una mayor depreciación del capital del 100% de la calificación de equipos eficientes de agua en un año. ©

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