“No queremos cerrar industrias ni permitir que contaminen”

Según el secretario de Ambiente, Juan José Mussi

Con los trabajos de saneamiento de las cuencas Matanza-Riachuelo y Salí-Dulce como principal estandarte, la Secretaría de Ambiente quiere dejar atrás la lógica de “trabajo con contaminación” que se hizo moneda corriente a escala nacional, especialmente en épocas de crisis.

El secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan José Mussi, aseguró que la postura del Gobierno nacional es no cerrar industrias, pero a la vez no permitir que contaminen. “Mi gestión no avalará la lógica de ‘trabajo con contaminación’ que durante tanto tiempo perduró en el país, sobre todo en épocas de crisis. Estamos dejándola atrás con un firme apoyo a la producción limpia”, afirmó el funcionario en diálogo con este medio.

Consultado sobre las principales tareas de saneamiento de su cartera, Mussi destacó las que vienen llevándose a cabo en las cuencas Matanza-Riachuelo y Salí-Dulce, históricamente afectadas por el vertido de efluentes contaminantes de origen industrial. “En el Riachuelo detectamos que sólo contamina un 10% de las 13.000 industrias asentadas, para las cuales pusimos a disposición un importante ‘Programa de Reconversión Industrial’. En la Cuenca Salí-Dulce, en tanto, nos fijamos la meta de ‘Vinaza Cero’ para los ingenios”, puntualizó.

A decir de Mussi, la defensa del entorno debería ser una tarea cotidiana para toda la sociedad, y no una problemática que se aborda una vez por año. “Hay que hablar del medio ambiente todos los días y no sólo durante sus fechas conmemorativas”, manifestó.

En ese sentido, advirtió que a nivel empresarial las expectativas ambientales están lejos de verse satisfechas. “En el plano de la contaminación, tanto a las industrias como al empresariado argentino les ocurrió lo mismo que al resto del país: no han estado a la altura de las circunstancias. Hay mucho camino por recorrer y mucho por mejorar al respecto”, remarcó.

No obstante, insistió en que la solución no estriba en cerrar industrias y así reducir puestos de trabajo. “En lugar de clausurar fábricas y destruir puestos de trabajo, nuestra función es verificar y corregir los errores cometidos”, completó.

Cuidado del agua

De acuerdo con Oscar Deina, presidente de la ACUMAR, independientemente de los trabajos de remediación que se vienen efectuando en la Cuenca Matanza-Riachuelo, la clave para el mejoramiento de la zona reside en lograr un cambio cultural. “Un 90% de las empresas realiza esfuerzos personales e industriales para cumplir con lo que exige la ley, pero no a la velocidad correspondiente para hacer del Riachuelo el paisaje urbano que todos queremos. Necesitamos que más compañías se reconviertan y, en algunos casos puntuales, otorgaremos mayores subsidios para que lo hagan”, adelantó.

A su criterio, para limpiar primero hay que dejar de ensuciar. “La idea es impulsar una producción sostenible con materias primas menos contaminantes. Por eso, desde la ACUMAR seguiremos implementando mediciones y monitoreos exhaustivos, con el objetivo de tener un centro de información sobre las acciones de las industrias”, apuntó.

Para Oscar Vélez, miembro del Directorio de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), no puede soslayarse la relevancia del ‘Plan Integral de Saneamiento Ambiental’ (PISA) que AySa tiene en marcha con el propósito de transmitir a los distintos sectores de la comunidad la importancia de los servicios sanitarios de agua potable, además de fomentar el saneamiento hídrico en pos de un desarrollo más armónico y sustentable.

“Nuestro plan es tener la universalización de la industria del agua en tres años. Queremos integrar la problemática del control y la remediación de los recursos hídricos en la agenda política, y explicitar la complejidad implícita en la prestación de los servicios sanitarios”, expresó.

Marco orientador

El PISA es el marco orientador y planificador de corto, mediano y largo plazo, en el que se definen las acciones destinadas a recomponer y preservar la Cuenca, un territorio de aproximadamente 2.200 kilómetros cuadrados (km²), por donde discurren los 64 kilómetros de extensión del sistema hídrico integrado por los ríos Matanza y Riachuelo.

Según Vélez, surgió como resultado del consenso entre las jurisdicciones afectadas por la problemática y comprometidas con la recuperación del ambiente y la calidad de vida de los habitantes de la región. A fines de 2009, el trabajo entre más de 200 profesionales en materia administrativa y técnica del Gobierno nacional, los gobiernos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y la provincia de Buenos Aires, con distintas competencias y visiones, permitió organizar las acciones y concluir un documento que refleja las prioridades en materia de gestión, prevención y control que se requieren para cumplir los objetivos.

Existe documentación previa que fue revisada e integrada en el PISA, a fin de constituir una propuesta superadora, reflejando documentos desde 1973 hasta 2008, fruto de gestiones estatales que trabajaron para el saneamiento de la región. A su vez, se contemplaron las observaciones de organismos oficiales (como la Universidad de Buenos Aires –UBA–) y diversas entidades de la sociedad civil.

Cabe destacar que la planificación de las acciones del PISA apuesta a ser flexible, en función de los contextos de ejecución, los recursos disponibles, la dimensión, complejidad y envergadura del problema, las demandas de las poblaciones y los nuevos conocimientos científicos. Es por ello que el plan requiere una permanente actualización. ℗

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