Los estacioneros lanzaron un pedido de ayuda por la crisis del GNC neuquino

Las ventas cayeron fuerte. El referente de los expendedores en la región, Marcelo Pirri, pronosticó el cierre de muchos negocios si no cambia la política del sector.

Los estacioneros de GNC piden una soga a gritos para levantarse de la caída que les ocasionó el cambio de política nacional para el sector. La rentabilidad se hizo trizas debido a la quita de subsidios al gas instrumentada por la gestión de Juan José Aranguren al frente de la cartera de Energía del gobierno de Mauricio Macri.

La crisis del negocio de expendio de GNC es nacional pero se profundiza gravemente en la Patagonia y La Pampa por la competencia con los combustibles líquidos, que en la región están excluidos del Impuesto a la Transferencia de los Combustibles (ITC), que implica un 22% para las naftas y un 12% para el gas oil.

El presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Neuquén y Río Negro, Marcelo Pirri, le dijo a LM Neuquén que la crisis de los vendedores de GNC patagónicos es terminal si no hay modificaciones en la estructura general del negocio. La cámara encabeza un reclamo a la Nación para que las estaciones de GNC también sean alcanzadas por algún beneficio impositivo que les otorgue un margen de entre el 12 y el 22% para poder competir con los expendedores de combustibles líquidos.

La vía de la excepción impositiva sería la más viable de acuerdo con el análisis que hacen los estacioneros del GNC en la región. Además, sería una forma de emparentar las condiciones de este negocio con las que tienen los expendedores de naftas y gas oil.

A nivel nacional se discutió otra variante para salvar el negocio del GNC con una habilitación gubernamental a los estacioneros para ir a comprar el insumo directamente a los productores, es decir, adquirir gas a precios de boca de pozo. El gobierno nacional anunció esa salida que está dirigida a los expendedores de todo el país, pero hasta ahora no se pudo poner en práctica (ver aparte).

Con el metro cúbico de gas rondando los 10 pesos en los surtidores y la nafta súper en 15 pesos en la Patagonia, las instalaciones de equipos de GNC prácticamente dejaron de hacerse en la región, ratificó el presidente de la cámara de expendedores, los datos que ya difundió este medio con información de los instaladores.

La venta neta de GNC sufrió una caída del 36% en Neuquén y Río Negro durante el primer trimestre de este año respecto del mismo periodo del año pasado, cuando ya había comenzado el declive de las ventas de la mano de la suba de los precios.

La caída en el expendio registrada en la región fue un 140% mayor que la registrada en promedio en el país, que se ubicó en el 15%. Esto porque los combustibles líquidos en las provincias ubicadas al norte del paralelo 42 son entre 12 y 22% más caros, lo que le da algún margen mayor de competitividad al gas que en la región patagónica.

Al mismo tiempo que se desplomaban las ventas de GNC, en Neuquén y Río Negro la comercialización de naftas y gas oil ganaba un 5% de mercado en el primer trimestre respecto al mismo lapso del año pasado. Pirri recordó que hasta hace un año y medio “era mucho más rentable la comercialización de GNC que la de combustibles líquidos, pero en la actualidad la ecuación cambió”.

El dirigente empresario consideró que será inevitable el cierre de “muchas estaciones de GNC” a menos que haya cambios dramáticos en la política nacional sobre los combustibles o que los propietarios de las GNC reconviertan sus negocios con la incorporación de naftas y gas oil.

Las estaciones no compiten con las de nafta y gasoil debido a los precios de venta.

Un anuncio que aún no se cumplió

A partir del 1º de mayo los estacioneros debían poder comprar gas a las petroleras directamente. A más de 35 días esa fecha, nada parece estar definido y surgen complicaciones diversas para implementarlo.

Enarsa adelantó la imposibilidad de garantizar el suministro de gas importado durante el invierno a estaciones de GNC. El argumento es el precio al cual debe proveer el combustible a las estaciones, que es más bajo que el que pagarían otras actividades, como por ejemplo la industrial, que está dispuesta a desembolsar hasta un 25 por ciento más.

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