Un conflicto que impacta en el mercado energético mundial

La tensión entre Arabia Saudita y Qatar se traslada al gas

La crisis entre ambas naciones provocó que la Liga Árabe impusiera un bloqueo económico sobre el mercado qatarí. Como respuesta, Doha decidió incrementar en un 33% su producción gasífera para convertirse en el mayor exportador del mundo.

A principios de junio, Arabia Saudita y sus aliados Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Yemen decidieron romper lazos diplomáticos con Qatar, e implementar un bloqueo económico, terrestre, marítimo y aéreo contra ese país, al que acusan de apoyar el terrorismo. Para levantar la medida, la Liga Árabe exige el cumplimiento de un listado de 13 demandas, entre las cuales figura el cierre de la cadena de televisión Al Jazeera y la clausura de la base militar que Turquía tiene en territorio qatarí. Además de provocar una enorme fractura en el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, la determinación terminó impactando sobre el mercado energético global. Sucede que, a modo de respuesta, el Gobierno de Qatar resolvió –a través de Qatar Petroleum– incrementar un 33% su producción de gas en el corto plazo, desde unos 77 millones hasta los 100 millones de toneladas (Tn) anuales. De acuerdo con el presidente de la firma estatal, Saad Sherida al Kaabi, la idea es buscar socios internacionales para alcanzar el objetivo planteado. “Queremos reactivar la extracción en North Field, lo que fortalecerá nuestra posición de liderazgo en el mercado internacional del gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés)”, precisó el directivo, en referencia a un inmenso yacimiento ubicado en aguas del golfo Pérsico y compartido con Irán. De concretarse la iniciativa, Qatar se convertirá en el mayor exportador gasífero del planeta. Al margen de las acusaciones saudíes, no son pocos los analistas que opinan que la actual crisis viene gestándose –en realidad– desde mediados de los años 90, cuando Qatar concretó su primer envío de gas extraído en North Field. La operación, que implicó un proceso de cooperación con los iraníes, fue entendida por Arabia Saudita como una provocación. Por otro lado, el Gobierno qatarí niega financiar a grupos extremistas, pero se sabe que sigue brindándole apoyo al movimiento islámico Hamas en la Franja de Gaza. Asimismo, las autoridades de este pequeño país se rehúsan a considerar a los Hermanos Musulmanes una organización terrorista. Como se sabe, Arabia Saudita es aliada de Estados Unidos e Israel en un contexto internacional muy complejo.

El Gobierno de Qatar resolvió –a través de Qatar Petroleum– incrementar un 33% su producción de gas natural en el corto plazo, desde unos 77 millones hasta los 100 millones de Tn anuales.

 

Riqueza gasífera

Qatar es un estado soberano que se sitúa en el oeste de Asia y ocupa una pequeña superficie peninsular, al este de la península arábiga. Tiene una única frontera terrestre, por el sur, con Arabia Saudita, mientras que el resto del territorio se encuentra bañado por las aguas del Golfo Pérsico. Un estrecho curso hídrico lo separa del estado insular de Bahréin. En cuanto a su régimen de gobierno, se trata de una monarquía absoluta que ha sido regida por la familia Al Thani desde mediados del siglo XIX. Gracias a la disponibilidad del tercer reservorio de gas del planeta, Qatar cuenta con uno de los mayores niveles de Producto Bruto Interno (PBI) per cápita a nivel global: unos u$s 74.667 anuales. Adicionalmente, goza del Índice de Desarrollo Humano más elevado de todo el mundo árabe.

Gracias a la disponibilidad del tercer reservorio de gas del planeta, Qatar cuenta con uno de los mayores niveles de PBI per cápita (u$s 74.667 anuales) y goza del Índice de Desarrollo Humano más elevado del mundo árabe.

 

Innovación qatarí

Las reservas de petróleo en suelo qatarí están estimadas en 15.000 millones de barriles, lo que garantiza al país una autonomía de casi 40 años. En el caso del gas natural, aún hay alrededor de 26 billones de metros cúbicos (m3) por explotar; es decir, un 14% del total planetario. Además de desafiar a Arabia Saudita con la intensificación de su producción de LNG, por estos días Qatar está llevando adelante un ambicioso plan de reformas, cuya extensión se medirá en décadas, orientado a reducir la dependencia interna de los hidrocarburos y a alcanzar una economía más avanzada, sostenible y diversificada. Uno de los objetivos principales de este programa es fomentar y aumentar la inversión privada y extranjera en sectores no energéticos. En el ámbito turístico, en particular, la nación lleva invertidos miles de millones de dólares en obras de infraestructura. Viene de organizar los Juegos Asiáticos de 2006 y tendrá la responsabilidad de celebrar la Copa Mundial de Fútbol de 2022. Será el primer país árabe que realice un evento semejante.©

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