La flexibilidad como herramienta para mantener la base de clientes.
La recuperación de la cosecha agrícola en 2024 trajo un respiro al campo argentino después de años de sequía. Sin embargo, la demanda de gasoil, un combustible esencial para las actividades agropecuarias, no se recuperó como se esperaba. Esto generó una intensa competencia en el mercado mayorista, donde las petroleras buscan atraer clientes en un contexto de menor consumo y presión económica.
Según Cayo López, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Catamarca, la situación afecta principalmente a los pequeños y medianos productores rurales, que enfrentan restricciones financieras y una caída en la actividad. Para mantener su base de clientes, las petroleras han implementado políticas de ventas más agresivas, ofreciendo descuentos especiales y condiciones de pago más flexibles.
Entre las tácticas utilizadas se destaca la extensión de los plazos de pago en las cuentas corrientes, lo que permite a los productores espaciar sus pagos y aliviar su situación financiera. Además, algunas compañías ofrecen comisiones adicionales para operaciones que superen ciertos volúmenes mínimos. Esta flexibilidad es fundamental para sostener un mercado que no logra despegar en términos de consumo.
La competencia también se hace sentir entre las propias estaciones de servicio y distribuidores mayoristas, que deben adaptarse a este nuevo panorama de márgenes ajustados y clientes más exigentes. Los productores hoy comparan más y analizan todas las opciones antes de definir dónde comprar y cómo pagar. En este sentido, las decisiones comerciales más agresivas se han vuelto herramientas esenciales para garantizar la sostenibilidad de los negocios ligados al gasoil.
Fuente: surtidores