Juan Carlos Estanga, señala:

“El gas de Vaca Muerta podría ser demasiado costoso”

La Argentina tiene opciones de generación energética más competitivas que el gas no convencional, según la mirada del analista energético Juan Carlos Estanga, quien resalta los menores costos de las fuentes renovables.

En estos momentos, sólo el 0,1% de la energía que produce la Argentina es de origen renovable. No obstante, el especialista Juan Carlos Estanga precisa que gracias a la puesta en marcha de los proyectos adjudicados en las Rondas 1 y 1.5 del Plan RenovAr esa participación permitirá abastecer cerca del 5% del consumo argentino de un modo competitivo.

“Hay que tener en cuenta que el costo promedio de la generación de energía en el país oscila en torno a los u$s 72 por megawatt (Mw), mientras que en estas exitosas licitaciones de fuentes renovables esa cifra se situó entre u$s 46 y u$s 57”, comparó el titular de la consultora Estanga & Asociados. La mayor parte del consumo nacional, acotó, se está pagando sólo u$s 46 por Mw porque aún existe un fuerte subsidio a la energía. “Pero por suerte están apareciendo nuevas iniciativas renovables con costos por debajo de ese valor”, precisó.

Estanga // “Además de su competitividad en materia de costos, las fuentes renovables ofrecen bajos lapsos de construcción, un menor costo de inserción en el despacho, amigabilidad ambiental y la posibilidad de cumplir las metas fijadas por ley”

 

Los contratos térmicos que se están firmando sobre la base de la Resolución 21, por su parte, subirán los costos a un nivel de entre u$s 110 y u$s 128 por Mw, según el precio del BTU. “En las hidroeléctricas de Santa Cruz los valores estarán entre los u$s 104 y u$s 151, al tiempo que la quinta central nuclear de la Argentina –prevista para instalarse en Río Negro– producirá por entre u$s 112 y u$s 168 el Mw”, completó.

Además de esta notable competitividad en materia de costos, apuntó, las fuentes renovables ofrecen bajos lapsos de construcción, un menor costo de inserción en el despacho, amigabilidad ambiental y la posibilidad de cumplir las metas fijadas en la Ley 2.719 y en los compromisos internacionales para el corto y mediano plazo. “De todos modos, la nueva potencia a incorporarse entre 2017 y 2025 adicionará 7,2 gigawatts (Gw), por lo que no llegaríamos al 11,5% que hace falta para alcanzar los objetivos establecidos”, pronosticó.

Estanga // “Con la incorporación de más potencia térmica hasta 2025, el país seguirá dependiendo sobremanera de los combustibles fósiles. De ser así, no modificaremos en demasía la matriz energética ni contribuiremos a reducir los costos”

Dependencia térmica

Para Estanga, con la incorporación de más potencia térmica –que representaría entre un 51% y un 56% de la nueva adición entre este año y 2025– el país seguirá dependiendo sobremanera de los combustibles fósiles.

“De ser así, no modificaremos en demasía la actual matriz energética ni contribuiremos a reducir los costos”, remarcó el experto, quien se presentó en la edición 2017 de la Expo Viento & Energía. A su entender, el mercado local se entusiasmó con el shale gas de Vaca Muerta, pero lo cierto es que se trata de un recurso caro. “Aún no está disponible. Y cuando lo esté, será demasiado costoso”, aseguró. En la comparación con el resto del planeta, puntualizó, la Argentina sería “campeona del mundo” en nuclear, y estaría levemente por debajo del promedio en fuentes renovables y en fósiles.

“El gran problema que tenemos con las energías limpias estriba en la distribución. Contamos con la mayor radiación solar en el norte, los mejores vientos en el sur y las centrales hidroeléctricas alejadas de los principales centros de consumo (ubicados en el corredor Buenos Aires-Rosario).

Responsabilidad social

Para desarrollar el potencial energético geográficamente mal distribuido, Estanga cree que hacen falta muchos kilómetros de nuevas líneas de alta tensión, además de importantes ampliaciones en estaciones transformadoras.

“A fin de tomar dimensión de estos desembolsos, puede estimarse que representarán entre un 25% y 30% de las inversiones previstas en generación.

Se trata de un porcentaje altamente desafiante”, reconoció. Frente a un escenario de esta magnitud, señaló, dejar la iniciativa inversora exclusivamente en manos de los actores privados, tal como se hizo en los años 90, sería un grave error. “Esa política fracasó aquí y en todas partes”, afirmó.

Por otro lado, agregó, hoy sigue habiendo 30% de subsidios en las tarifas energéticas. “Para resolver estas problemáticas, en definitiva, será necesario exigir mayor responsabilidad social a los grupos de interés, incluir a representantes de los consumidores en los procesos de elaboración legislativa y darles un nivel de participación más alto en los órganos de regulación (lo cual está en la Constitución y no se cumple)”, concluyó. ©

   

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