Gustavo Anbinder, directivo de Genneia

“Hay que dejar que el mercado de las energías verdes se desarrolle en plenitud”

La generación de fuentes renovables acaba de despegar en el país. Para favorecer su expansión, el gerente de Nuevos Negocios de Genneia, Gustavo Anbinder, cree que hace falta reducir la incertidumbre en materia contractual y de precios.

Durante muchos años, el sector energético se preguntó a nivel mundial cómo harían las energías renovables para penetrar en los mercados y ganar participación sin que los usuarios paguen sobreprecios. Según Gustavo Anbinder, gerente de Nuevos Negocios en Genneia, estas fuentes energéticas ya son producidas sin subsidios y en forma más económica en más de 30 países. “El actual escenario cambia el foco de la discusión sobre el segmento. Ya no se habla solamente de sustentabilidad y ahorro de emisiones contaminantes, sino también de competitividad”, sentenció el especialista, quien disertó en la celebración del Día Nacional de la Energía a cargo del Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía (CACME). Según sus estimaciones, las tecnologías eólica y solar van a dominar el futuro del sector energético. “Este rubro explicará un 72% de las inversiones en nueva generación hasta 2040. En paralelo, los costos seguirán bajando. El almacenamiento y la flexibilidad reforzarán el alcance de esta industria. No sólo habrá generación renovable en energía de base, sino también para acompañar al resto del sistema”, vaticinó. Para 2040, acotó Anbinder, la mitad de la capacidad instalada global será eólica y solar. “Y un 34% de toda la energía generada será renovable”. Más allá de la motivación económica, opinó, esta opción es la que mejor cumple con los retos del conocido “trilema energético”. “Asegura el suministro a largo plazo sin depender de la geopolítica de los hidrocarburos, es compatible con el cuidado del medio ambiente y encima resulta económicamente conveniente”, subrayó. Las corporaciones, indicó, están tomando nota de estas ventajas y actuando en consecuencia. “Un 63% de las empresas del Fortune-100 tienen objetivos públicos de sostenibilidad. En ese sentido, 240 compañías ya redujeron sus emisiones anuales en 155,7 millones de toneladas (Tn) de dióxido de carbono (CO₂) equivalentes”, puntualizó. Sólo en Estados Unidos, acotó, se “contractualizaron” 6.600 megawatts (Mw) de origen verde durante el año pasado. “Para 2020 ó 2025, firmas de todo tipo de extracción se sumarán a la tendencia”, anticipó.

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“Cambió el foco de la discusión sobre las energías renovables. Ya no se habla solamente de sustentabilidad y ahorro de emisiones contaminantes, sino también de competitividad”

 

Momento apto

A decir de Anbinder, aunque la Argentina contaba con un marco normativo apropiado para desarrollar el segmento, los resultados venían siendo pobres. “En los últimos años no estaban dadas las condiciones para que creciera el mercado: había barreras a la entrada de capitales, las señales económicas no eran favorables y faltaba libertad para sellar contratos”, describió. A su entender, la Ley 27.191 –que fijó metas nacionales para la inserción de las energías limpias en la matriz y favoreció las condiciones para invertir y contratar– fue muy importante para mejorar el panorama sectorial. “No obstante, todavía hoy existe un alto nivel de incertidumbre en materia contractual y de precios”, lamentó. Entre las rondas 1 y 1.5 del Plan RenovAr y la Resolución 202/16 del Ministerio de Energía y Minería, precisó, se acordaron proyectos por más de 2.900 Mw de potencia. “Para seguir creciendo, nuestra industria necesita acceso a financiamiento barato. Esto implica asegurar ingresos por largos períodos (de al menos 15 años de duración). A los privados, de hecho, nos da cierto temor ver borradores en los que se manejan lapsos de cinco años”, reconoció. Desde su óptica, el actual contexto es bastante adecuado para desarrollar este mercado a nivel local. “Entramos en un momento de gran madurez tecnológica. El mundo absorbió los costos de la curva de aprendizaje y tenemos ofertas de tecnologías a los mismos precios que en el exterior. Hay fondos específicos interesados en fomentar el rubro y existe disponibilidad en la banca internacional”, resaltó.

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“Para seguir creciendo, la industria de las energías verdes necesita acceso a financiamiento barato. Esto implica asegurar ingresos por largos períodos; es decir, de al menos 15 años de duración”

 

Desarrollo pleno

Por otro lado, añadió Anbinder, existe un alto consenso social por la probada creación de empleos y la creación de servicios indirectos. “Y nuestra matriz energética tiene una predominancia fósil que es necesario modificar”, advirtió. A su criterio, es hora de dejar al mercado privado desarrollarse en plenitud. “Para los generadores, la mejor opción es obtener contratos a largo plazo (no tanto con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico –Cammesa–). Para los compradores, en tanto, las principales ventajas radican en el ‘hedge’ de precios y en la seguridad en el suministro”, explicó. El experto recalcó, asimismo, que las compañías que más influencia tienen en el mercado global están yendo inexorablemente en esta dirección. En cuanto a la actividad de Genneia, recordó que está presente en el mercado local, tomando mediciones de viento, desde 2008. “En 2011 ejecutamos el proyecto eólico de Rawson. Y actualmente estamos construyendo la extensión Rawson III”, enfatizó. La empresa, especificó, lleva entregados más de 1,5 millones de Mwh a la red. “Y nuestra intención es seguir manteniendo en el tiempo esta posición de liderazgo”, concluyó.©

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