El desarrollo de Vaca Muerta y su impacto en la petroquímica

“Cuando salimos de la Argentina nos damos cuenta de que se sorprenden de lo mucho que se hizo en Vaca Muerta”

El país cuenta con ventajas competitivas en productos petroquímicos a partir de los recursos que alberga la megaformación, que avanza según los parámetros adecuados. Por lo menos así lo entiende Marcos Sabelli, gerente ejecutivo de Química de YPF y presidente de APLA.

Como industria capaz de transformar derivados del petróleo o del gas natural, la petroquímica depende en gran medida de la inyección en los yacimientos petroleros para que su producción tome relevancia y rentabilidad. Pero quizás el negocio nunca se vio tan afectado desde la aparición de Vaca Muerta, la megaformación neuquina que aspira además a ser la solución a todas las problemáticas energéticas de la Argentina, por lo menos en la práctica mediática.

Sabelli // “En la medida en que podamos despejar el abastecimiento a las materias primas, se podrá pensar en la construcción de proyectos para agregarle valor en el área petroquímica”

Es que según el decir de Marcos Sabelli, gerente ejecutivo de Química de YPF y presidente de la Asociación Petroquímica y Química Latinoamericana (APLA), el país ya se muestra con grandes probabilidades de crecimiento para los inversores extranjeros. “Cuando salimos de la Argentina nos damos cuenta de que en el extranjero se sorprenden de lo mucho que se hizo en Vaca Muerta”, enfatizó el especialista en una charla brindada en el Instituto Petroquímico Argentino (IPA).

En cuanto a la provisión de hidrocarburos, el desarrollo de los recursos no convencionales en la formación, en especial de shale gas, habilita a pensar en la construcción de nuevas plantas para agregar valor al fluido. En tanto que, con relación a la demanda, la expansión del consumo de derivados petroquímicos en el Mercosur obliga a los jugadores del sector a pensar en la disposición de nuevos proyectos para cubrir la demanda a futuro.

Asimismo, existen oportunidades para incorporar valor a los líquidos del gas natural, como el etano, el propano y el butano. “La Argentina quema en la actualidad una cantidad impresionante de etano, que es el building block más competitivo de la petroquímica, debido a que no contamos con mayor capacidad de procesamiento disponible. En la medida en que podamos despejar el abastecimiento a las materias primas, se podrá pensar en la construcción de proyectos para agregarle valor en el área petroquímica”, explica el directivo.  A su entender, la demostración del potencial del etano está en Estados Unidos, donde a partir de la recuperación de la producción de gas se lanzaron nuevos crackers de etileno y plantas de polietileno. También se potenciaron negocios base metano (como el metanol) y base propano (como la deshidrogenación PDH y plantas de polipropileno). “En el Mercosur, la Argentina y Brasil, aún con un escenario deprimido, son deficitarios, en conjunto, en más de u$s 30.000 millones en productos químicos y petroquímicos por año”, comenta Sabelli.

Cambio de atmósfera

Se respira un cambio de atmósfera entre los directivos de la industria petroquímica. Tras una década de amesetamiento por la escasez de materias primas y con un mercado regional de poliolefinas sin grandes necesidades de ampliar la capacidad instalada del país, el escenario actual presenta factores disruptivos. “Es el momento de venir a la Argentina. Hay una política clara de buscar normalizar la institucionalidad del país para atraer inversiones. Sudamérica cuenta con materia prima y mercado para crecer”, precisó Sabelli.

Sabelli // “Si ponemos la mirada en el mediano plazo y proyectamos el consumo para 2025, si no construimos nuevos complejos productivos constatamos que seremos deficitarios
en la mayoría de los productos petroquímicos”

Según estimaciones de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), el valor de la producción química y petroquímica en la Argentina supera los u$s 25.000 millones. “Cuando se pone ese número en perspectiva con el total de las exportaciones industriales o con el PBI industrial en su conjunto, se cae en cuenta de que la participación petroquímica es tan grande como, por ejemplo, la automotriz. Siempre se dijo que la balanza económica de los armadores de autos es negativa pero genera trabajo. Con la petroquímica ocurre lo contrario: si se deja de producir, se seguirá importando lo mismo, sumado a lo que no se produjo y, además, se perderán miles de puestos de trabajo. Partimos de la base de que la mayoría de los productos manufacturados están compuestos de derivados petroquímicos”, señala el especialista.

En ese sentido, una estadística del Consejo de Química de Estados Unidos (ACC, por sus siglas en inglés) muestra que el 96% de todos los productos manufacturados en ese país contienen algo de petroquímica. “La demanda de polietileno y polipropileno de Brasil crece por encima del PBI; en la Argentina debería pasar algo similar. Por la desaceleración regional, el mercado hoy está balanceado y, de hecho, con la crisis, Brasil está exportando ambos polímeros. Pero si ponemos la mirada en el mediano plazo y proyectamos el consumo para 2025, si no construimos nuevos complejos productivos constatamos que seremos deficitarios en la mayoría de los productos petroquímicos”, concluye Sabelli. ©

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