Según Maurizio Bezzeccheri, country manager del Enel Group

“Vemos oportunidades de inversión en las energías renovables”

El Enel Group se ilusiona con el potencial energético que ofrecen los recursos naturales de la Argentina. Para aprovecharlos a gran escala, el country manager de la empresa, Maurizio Bezzeccheri, cree que todos los recursos de la sociedad deben orientarse a fortalecer la nueva política energética nacional.

Edición impresa № 323 | Septiembre 2016

El tiempo de considerar las energías renovables como una tentativa de lavar la imagen con atractiva tinta verde se acabó. Así lo asegura Maurizio Bezzeccheri, country manager en la Argentina del Enel Group. “Ver esta temática como una mera opción de sustentabilidad ambiental es un error grave, porque no tiene en cuenta una serie de datos importantes”, manifestó el ejecutivo.

Según sus palabras, durante el año pasado se invirtieron más de u$s 300.000 millones en el sector a nivel global. “La nueva capacidad de generación por vías renovables viene superando la producción convencional desde hace cinco años. Y 2015 fue la primera temporada en la que la inversión fotovoltaica sobrepasó a la eólica”, apuntó al disertar en el Desayuno de Trabajo Abierto “RenovAr: Oportunidad de Inversión en la Argentina”, celebrado en la Universidad de San Andrés.
Esta tendencia obedece, en su opinión, a las reducciones consistentes de los costos que vienen registrándose en el rubro. “A esto debe añadirse un fenómeno contingente que beneficia a la región: Latinoamérica llegó a este negocio más tarde que Europa. Dado que el Viejo Continente vive una ralentización de su economía, necesita de la región como mercado”, explicó.
En materia de costos, agregó, la producción de megawatts eólicos y solares es ventajosa a nivel regional. “Asimismo, en la Argentina ya podemos alcanzar un factor de capacidad del 50%”, precisó.
Adicionalmente, indicó, quedaron atrás tres mitos que regían el inicio del desarrollo de este sector: que los costos eran elevados, que la imprevisibilidad resultaba alta y que estas fuentes dañaban las redes de transmisión. “Al ofrecer precios más bajos, la energía de origen renovable va a ganar la competencia directa ante la energía convencional”, sentenció.
Desde su óptica, la combinación de distintas fuentes energéticas alternativas, como la eólica y la fotovoltaica, significó una gran evolución para el sector. “Gracias a este mix, que puede incluir la energía convencional, las variaciones que registramos en el país en relación con los pronósticos de radiación solar e intensidad de vientos son inferiores al 1%”, detalló.

Desafío nacional

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Bezzeccheri: “Latinoamérica llegó al negocio de las energías renovables más tarde que Europa. Dado que el Viejo Continente vive una ralentización de su economía, necesita de la región como mercado”

A decir de Bezzeccheri, la nueva generación en Brasil se desarrolla a partir de subastas. “Un 93% de la nueva capacidad productiva de esa nación (cuya demanda es entre tres y cuatro veces la argentina) desde 2009 es renovable”, expresó.
Otro gran ejemplo de crecimiento sectorial es, a su entender, el mercado chileno, cuyo verdadero driver de la demanda energética es la industria minera, caracterizada por su alto grado de conservadurismo. “Tomó unos años que la minería aceptara la generación eólica y fotovoltaica, pero lo hizo”, aseveró.
La Argentina, señaló, cuenta con una capacidad instalada de alrededor de 33.000 megawatts (Mw), con clara preponderancia térmica. “Las energías renovables no llegan al 1%, mientras que el mercado no existe, ya que el comprador único es la Cámara Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA)”, advirtió.
A su criterio, más allá de las discusiones políticas, desde un punto de vista técnico resulta evidente que el anterior modelo de desarrollo energético no funcionó, ya que en los últimos 10 años no se hicieron las inversiones necesarias por falta de medios. “Los ingresos por las tarifas no alcanzaban y las deudas crecían. En ese sentido, considero que el actual ‘tarifazo’ no es tal, ya que el 77% de los clientes de Edesur paga menos de $ 150 por mes”, comentó.
La disponibilidad de las plantas locales, acotó, ronda un 70%. “Un alto porcentaje del parque generador es demasiado antiguo. Dado que el pico de demanda invernal es de 25.000 Mw, resulta imposible satisfacer la demanda”, sostuvo.
Teniendo en cuenta que los nuevos proyectos energéticos demandarán un tiempo para su puesta en marcha, anticipó que habrá que convivir con cortes programados unos años más. “Lo cierto es que el precio de las fuentes renovables es estable, porque no depende de la importación de combustible. El único gasto del segmento tiene que ver con el mantenimiento, que es mínimo”, resaltó.
Dado que no existen las condiciones materiales para otra modalidad, el directivo auguró la preeminencia de un mercado de contratos bilaterales. “El 8% de la energía tiene que ser renovable para el 31 de diciembre de 2017, o sea que se necesitan entre 2.000 y 3.000 Mw.
Esta primera subasta deberá ser acompañada por otros 1.500 o 2.000 Mw. Y para 2025 se precisarán alrededor de 20.000 Mw, es decir que cada año hará falta realizar una subasta por 1.000 Mw”, proyectó.

Ventana de oportunidad

De acuerdo con Bezzeccheri, actualmente todo el mundo ve en la Argentina una ventana de oportunidades de inversión. “Pero las ventanas se abren o se cierran, por lo que habrá que movilizar todos los recursos de la sociedad para desarrollar esta nueva política energética”, subrayó.
Es necesario, afirmó, un llamado de responsabilidad generalizado. “Será clave fortalecer la credibilidad entre los inversores del sistema argentino. Debe considerarse que estas inversiones, que generan mucho empleo calificado, recién se repagan en 20 o 25 años”, recalcó.
Por estos días, destacó, todos están mirando con atención el desarrollo de estos primeros 1.000 Mw licitados. “Será vital en esta licitación enmarcada en el Plan RenovAr ver cómo se desenvuelve el tema de la financiación”, adelantó.
Según admitió, siempre habrá un bloque de inversores que querrá enriquecerse muy rápidamente, otro que se mantendrá expectante y un tercero que creerá que –más allá de las dificultades a sortear– el país tiene un gran futuro. “Desde Enel sostenemos esa última visión”, concluyó. ©

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