Una empresa norteamericana convierte el plástico usado en petróleo

Produce cinco unidades de energía por cada unidad consumida

La innovadora técnica de Agilyx permite obtener unos 50 barriles de crudo de buena calidad por cada 10 toneladas de plástico reciclado. La tecnología, que ya despierta interés en Norteamérica y Europa, es rentable con la actual cotización del petróleo.

¿Es posible proporcionar una fuente de energía de origen fósil y al mismo tiempo contribuir con el cuidado del medio ambiente al optimizar el uso de recursos? Un diseño tecnológico de la firma estadounidense Agilyx prueba que sí. Se trata de un método para convertir el plástico usado en petróleo.
No utilizamos el plástico que hoy se recicla, sino el que nadie quiere y suele acabar en el vertedero. Primero lo trituramos, luego lo colocamos en un cartucho especial, en una instancia posterior lo calentamos para convertirlo en gas, y finalmente lo volvemos a enfriar con agua. El petróleo resultante es separado al emerger a la superficie”, explicó Jon Angin, vicepresidente de Agilyx, durante la presentación de la innovación en la última feria ambiental Pollutec, en Lyon (Francia).
“Somos capaces de aprovechar más de un 75% del peso original del plástico para conseguir un petróleo de síntesis, listo para ser refinado como cualquier otro tipo de crudo de origen árabe o ruso. El resto de la materia, en tanto, queda dividida en gas y en un residuo menor al 10% del peso”, puntualizó el directivo.
A su criterio, el producto final no tiene nada que envidiarle al que se extrae comúnmente. “Es un petróleo muy bueno, como el que suelen buscar las refinerías en todo el mundo. Debe tenerse en cuenta que el plástico deriva del hidrocarburo refinado, por lo que carece de numerosas impurezas”, indicó Angin.
Según sus precisiones, con 10 toneladas (Tn) de plástico es posible producir unos 50 barriles de petróleo (cuyo proceso de elaboración industrial requiere habitualmente unos 10 barriles). “Producimos cinco unidades de energía por cada unidad consumida”, sintetizó.

Gigantes interesados

Con sede en Oregon (Estados Unidos), y creada hace apenas seis años, Agilyx es una empresa relativamente pequeña, que emplea a unas 60 personas. No obstante, sus desarrollos ya han captado el interés de gigantes como la petrolera Total o Waste Management, líder estadounidense en la industria de residuos.
A decir de François Badoual, director de Total Energy Ventures, filial del grupo francés que invierte en la compañía, debe destacarse que por estos días se obtienen casi 300 millones de Tn de plástico en todo el mundo. “En otras palabras, materia prima no va a faltar. Y no es necesario que el barril de petróleo se cotice a u$s 200 para que esta tecnología sea rentable. De hecho, ya lo es con los actuales precios internacionales”, acotó.
Lew Feucht, gerente de Cuentas de Agilyx, remarca que aunque la invención puede procesar todo tipo de plásticos, la idea es evitar polietileno de alta densidad en favor de aquéllos con códigos de reciclaje 3-7, que son los menos frecuentemente reciclados. “No queremos competir con el mercado del reciclaje, sino darle nuevo valor al desperdicio plástico. Los envases flexibles y las bolsas de plástico hacen un excelente petróleo crudo”, expresó.
Otras firmas, como la británica Cymar o la estadounidense Vadxx Energy, están llevando a cabo estudios e investigaciones similares a las de Agilyx, aunque se encuentran en una etapa de avance más incipiente. “Este sistema resulta especialmente interesante para el mercado europeo que, aunque cuenta con un mayor desarrollo que Estados Unidos o Canadá en materia de reciclaje, también posee menos espacios para dedicarlos a vertederos”, completó Badoual.

Otras innovaciones

En los últimos tiempos, fueron lanzadas otras innovaciones con ciertas semejanzas, en términos de objetivos y campo de aplicación, a las del diseño de Agilyx.
Científicos estadounidenses de la Universidad de Texas, especialistas coreanos de la Universidad de Hanyang y expertos australianos de la Commonwealth Scientific and Research Organization (CSIRO) crearon, por caso, una clase de plástico que ayudará a resolver muchos problemas vinculados con la separación de moléculas pequeñas. El adelanto podría servir para filtrar los gases que contribuyen al calentamiento global y aumentar la eficiencia energética de la purificación del agua, además de producir y suministrar energía derivada del hidrógeno, entre otros beneficios.
En ese sentido, el sistema supera los límites del plástico convencional: es capaz de separar el dióxido de carbono (CO²) del gas natural varios cientos de veces más rápido que las membranas plásticas actuales. Asimismo, su rendimiento es cuatro veces más eficaz en cuanto a la pureza de los gases separados.
Por su parte, un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte y de la Universidad Estatal de Nueva Jersey, Estados Unidos, optimizaron un sistema que produce petróleo sintético a partir del carbón a través de la transformación de sus desechos en combustible diesel. Mediante el proceso, denominado “Fischer-Tropsch”, se obtiene un carburante que emite una menor cantidad de partículas contaminantes y de monóxido de carbono que el diesel convencional.
El método, que se realiza en dos etapas, crea compuestos de hidrocarbonos saturados de cadena abierta, como el metano y el etano, llamados “alkanes”. Antes de su perfeccionamiento, sólo algunos de esos “alkanes” podían usarse como combustible sintético, mientras que muchos otros no ofrecían esa posibilidad debido a su bajo peso molecular.℗

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