Un equipamiento único para analizar partículas

La UNL cuenta ahora con nuevos equipos que servirán, en principio, para la caracterización física de especialidades medicinales para combatir la tuberculosis.

Los equipos, adquiridos en el marco del convenio con el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF), se encuentran instalados en el Laboratorio de Caracterización de Partículas (LCP) de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y servirán para analizar las materias primas, tanto los fármacos como los excipientes, usadas en la producción de medicamentos para tratar la tuberculosis.

Este equipamiento, que costó cerca de 2 millones de pesos y que se puede utilizar para analizar un amplio espectro de partículas, consta de un reómetro de polvos FT4, único en el país con estas características, el cual permite tener un conocimiento muy acabado del comportamiento reológico de los polvos simulando las condiciones de proceso; un analizador dinámico de partículas Camziser XT, el primero de Argentina con este rango de medición, que posibilita determinar tamaño y forma de las partículas; equipos para ajuste y análisis granulométrico: un molino a bolas, tamizadora analítica vibratoria y tamizadora por chorro de aire especialmente diseñada para partículas muy finas y materiales con tendencia a aglomerarse.

“Este nuevo laboratorio nos permitirá fundamentalmente el análisis de la variabilidad interlote que presentan indefectiblemente tanto los fármacos como los excipientes que forman parte de una forma farmacéutica sólida, como es en este caso, porque el proyecto está orientado a la producción de comprimidos para la lucha contra la tuberculosis”, indicó Mirtha Maximino, que dirige el LCP.

Tuberculostático

La investigadora agregó que los medicamentos para combatir la tuberculosis (Tuberculostáticos) generalmente son costosos, aunque paradójicamente se trata de una enfermedad que incide sobre todo en los sectores de escasos recursos. Es por eso que el LIF, el laboratorio industrial farmacéutico del Gobierno de Santa Fe, se plantea producirlo.

Cuando se desarrolla una preformulación se deben analizar las interacciones de cada fármaco con cada uno de los excipientes que sirven para que las sustancias estén disponibles y se puedan disolver en el organismo. “Nosotros analizaremos los principios activos de cuatro medicamentos para tuberculosis: Rifampicina, Isoniazida, Pirazinamida y Etambutol. Cuando tengamos la preformulación veremos otras propiedades para tener acotado el proceso productivo y la variabilidad”, indicó Maximino.

Las diferentes muestras son caracterizadas en el LCP para poder determinar su aptitud para el proceso de fabricación de comprimidos. De este modo, se establece qué propiedades deben mejorarse: la fluidez, la compresibilidad y otras características determinadas por la farmacopea. “Esas propiedades que falten hay que complementarlas con excipientes para que el comprimido sea óptimo”, agregó Maximino.

También otras aplicaciones

La investigadora contó que el equipamiento se usará hasta julio de 2017 para analizar exclusivamente los tuberculostáticos que le envíe el LIF, pero su utilidad no se limita a ese trabajo, ya que sirve para analizar otro tipo de partículas. “Tiene potencialidad para muchas otras muestras: para la industria alimenticia o la industria del cemento, por ejemplo”, finalizó.

El LCP es un área nueva en la FIQ, especialmente creada en el marco del convenio con el LIF, aunque la Facultad ya trabajaba con Celulosa Microcristalina, un excipiente usado en la industria farmacéutica.

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