Sugieren combinar el GNC con un 20% de hidrógeno

Para aprovechar el vasto desarrollo del segmento en el país

El combustible resultante, denominado hidrogas, ayudaría a diversificar la matriz energética y cuidar el medio ambiente. Según el titular de la Asociación Argentina de Hidrógeno, Juan Carlos Bolcich, los motores nafteros pueden adaptarse perfectamente a su uso.

La producción de hidrógeno por vía electrolítica se encuentra en una interesante etapa de avance y optimización tecnológico-económica en varios países. Consultado al respecto, el especialista Juan Carlos Bolcich, indica que actualmente Alemania lidera a nivel global esa tendencia, de la que también participa la Argentina.
Según sus precisiones, al hidrógeno se lo puede emplear en el campo energético mediante dos variantes: como mezcla de gases combustible (que en el país se denomina “hidrogas”) o puro. “El hidrogas está compuesto en un 80% por gas natural comprimido (GNC) y en un 20% por hidrógeno (H₂)”, explica el presidente de la Asociación Argentina de Hidrógeno (AAH) en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
Para la parte de GNC, apunta, se utiliza la tecnología existente y ampliamente difundida en el mercado local, mientras que al hidrógeno –normalmente producido a una presión de hasta 10 bares– se lo comprime y almacena en cilindros similares a los del gas vehicular, con la certificación correspondiente de compatibilidad del material, según la norma ISO/TC 197 del Comité de Hidrógeno en el IRAM. “Ambos gases se mezclan a alta presión, de hasta 200 bares, y en un surtidor como los conocidos para el GNC se efectiviza la carga en los vehículos. Los motores nafteros (ciclo Otto) se adaptan para emplear el hidrogas en el concepto de premezcla o inyección sincronizada, con la apertura de la válvula de admisión de cada cilindro, a baja presión”, detalla.
Este combustible, añade, es apto para pequeños, medianos y grandes motores. “Éstos pueden emplearse para usos estacionarios, como el bombeo de agua y la generación de electricidad, además de ser viables en automóviles y potencias mayores orientadas al transporte público y de cargas”, asegura.
En comparación con el uso de GNC en soledad, destaca como principales ventajas la posibilidad de diversificar la matriz energética, la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO₂) y los óxidos de nitrógeno (NOx), y la ampliación de la soberanía energética nacional, entre otros beneficios.

Crecimiento sectorial

A decir de Bolcich, la extraordinaria experiencia con la que cuenta la Argentina en términos de conversión de vehículos nafteros, su extensa red de estaciones de servicio y la gran cantidad de empresas productoras de equipos y partes vinculadas con la actividad del GNC hacen totalmente viable la implementación masiva del hidrogas en el corto y mediano plazo. “El corte con un 20% de hidrógeno para cubrir una demanda importante contribuirá con el desarrollo y las optimizaciones en las etapas de producción y manejo del hidrógeno en factor de escala”, afirma.
En cuanto al aprovechamiento de hidrógeno puro, comenta que es cada vez mayor el nivel de conocimiento, formación de personal y avance tecnológico alcanzado. “Próximamente podremos aplicarlo en el transporte vehicular”, proyecta.
A nivel mundial, acota, desde mediados de 2014 vienen registrándose ofertas de vehículos en etapa comercial condicionada o seleccionada. “Se trata de unidades cuyas potencias llegan a 100 kilowatts (Kw) y 136 HP, como es el caso del modelo Tucson de Hyundai, o a 114 Kw y 150 HP, como será el futuro Mirai de Toyota, que fue presentado ante el público en diciembre del año pasado”, ejemplifica.
De acuerdo con el experto, con una carga a la máxima presión (700 bares) pueden lograrse autonomías del orden de los 600 kilómetros, además de prestaciones en materia de aceleración y velocidad máxima similares a las de vehículos equivalentes en tamaño e impulsados con motores de combustión interna. “Asimismo, para el uso en la ciudad es posible obtener un índice de eficiencia extraordinario que se traduce en un consumo específico de 3 litros equivalentes de nafta cada 100 kilómetros”, subraya.

Alternativa renovable

Más recientemente, resalta Bolcich, la firma Honda anunció la introducción de un modelo alimentado a pila de combustible de hidrogeno puro. “Esa unidad estará lista el año que viene. Adicionalmente, empresas como Daimler y BMW tienen en desarrollo modelos similares”, asevera.
En todos los casos mencionados, los vehículos son del tipo “híbridos”. “En otras palabras, se complementan con una batería eléctrica que permite recuperar buena parte de la energía de frenado y maximizar la potencia disponible”, acota.
Por otro lado, en el eventual caso de obtener el hidrógeno a través de la descomposición del agua, empleando fuentes renovables de energía primaria como el viento o el sol, el residuo que saldría por el escape de los vehículos sería simplemente vapor de agua. “Las ventajas ambientales de esa alternativa son más que elocuentes”, enfatiza.
No obstante, para su implementación en el ámbito local y/o regional cree que inicialmente deben priorizarse las zonas de alta calidad de fuentes energéticas renovables. “Ello facilitará la logística entre la producción, el almacenamiento, el transporte, la distribución y la carga del hidrógeno en los vehículos”, enumera.
En ese sentido, reconoce que aún estamos lejos de ver resultados concretos en lo inmediato. “Esas zonas o regiones iniciales debieran crecer, y con el paso del tiempo, tal vez de varias décadas, constituir una opción de combustible limpio a nivel nacional”, completa. ℗

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