Según Laura Bollman, consultora de la firma de servicios ambientales SIM

“Se tiende a la protección ambiental más que a la prevención de la contaminación”

ISO implementó cambios en las normas ISO 9.001 e ISO 14.001 para dotarlas de una estructura única. A decir de la especialista Laura Bollman, esto acaba con las interpretaciones conflictivas y facilita las auditorías integradas, entre otras ventajas para las empresas de rubros como el energético, donde la gestión ambiental es cada vez más valorada.

Las normas internacionales de sistemas de gestión apuntan a colaborar con las empresas para dotarlas de una estructura de trabajo delineada y para que puedan demostrar ante terceros su nivel de confiabilidad. Según Laura Bollman, consultora de la firma de servicios ambientales SIM, éstas surgen de la experiencia de muchísimas personas.
“La norma ISO 9.001 define los requisitos de la gestión de calidad, mientras que la 14.001 lo hace con la gestión ambiental. ISO definió el Anexo SL para darle una estructura única a todas las normas de sistemas de gestión”, explicó en el marco de “Los riesgos de la no gestión ambiental”, Jornada organizada por la Cámara Empresaria del Medio Ambiente (CEMA) el 10 de noviembre en el Centro Argentino de Ingenieros (CAI).
Este Anexo, indicó, establece 10 cláusulas de alto nivel, independientemente de la disciplina de la norma, en términos de alcance, normativa de referencia, términos y definiciones, contexto de la organización, liderazgo, planificación, soporte, operación, evaluación del desempeño y mejora continua, en ese orden.
“El eje de este sistema virtuoso es el liderazgo en la Dirección. Esta nueva estructura facilita la integración, genera más conciencia con respecto a la forma de gestionar de manera independiente cada norma, definitivamente instaura el modelo PDCA, define el camino para sumar otros sistemas de gestión que aparezcan, pone fin a los conflictos de duplicación y malos entendidos de requisitos, y facilita las auditorías integradas”, detalló la especialista.
Algunos de los principales cambios adoptados, expresó, pasan por el contexto de la organización y las partes interesadas (a fin de que la empresa entienda y plasme todo lo que hace a su negocio, además de identificar todas las cuestiones externas e internas y los actores que tienen influencia en su desarrollo), el alcance (o sea, todo aquello que marca las fronteras del sistema de gestión), el enfoque basado en procesos (que no estaba previsto en la norma 14.001 y que ayuda a clarificar la senda a seguir por parte de las compañías, además de darle una ventaja competitiva al auditor) y el liderazgo en la Dirección (de un valor fundamental para motorizar el funcionamiento del sistema a través de las decisiones y la administración de los recursos).

Bollman:
“El Anexo SL establece 10 cláusulas de alto nivel en términos de alcance, normativa de referencia, términos y definiciones, contexto de la organización, liderazgo, planificación, soporte, operación, evaluación del desempeño y mejora continua”

 

Más innovaciones

Otras modificaciones, apuntó Bollman, radican en la política (en pos del compromiso de la protección ambiental por parte de las firmas, que es más amplio que la mera prevención de la contaminación), las acciones para abordar riesgos y oportunidades (para que las organizaciones puedan, a través del conocimiento de su propia actividad y partes interesadas, detectar las amenazas y las posibilidades de mejora del desempeño a fin de trabajar sobre ellas) y la gestión del cambio (los grandes accidentes suelen derivar de modificaciones en la rutina, ya sea en cuanto a recursos, tecnología o infraestructura, por lo que siempre deben analizarse en profundidad).
“No menos relevantes son los aspectos ambientales con el enfoque del ciclo de vida (pensando en la evaluación de impactos bajo una mirada más generalista), la planificación de acciones para lograr los objetivos (a través de una puntualización de las metas), la evaluación de la eficacia de la competencia (que es un ítem muy significativo), las comunicaciones (se pauta qué voy a comunicar, a quién, cómo y cuándo) y la información documentada (con una visión más amplia y moderna)”, enlistó.

Período de transición

La nueva estructura, según Bollman, también plantea cambios en el control operacional con el enfoque del ciclo de vida (que debe cristalizarse a la hora del control operacional), el diseño y desarrollo (reordenados con pautas más claras), los servicios contratados externamente (que reemplazan a los de compras), el seguimiento, medición, análisis y evaluación (definir qué vamos a medir, con qué técnicas y criterios), la revisión por la Dirección (con nuevos parámetros a considerar) y la mejora continua (que aparece con más relevancia).
Según la consultora, si ya se tiene un sistema de gestión implementado no es necesario eliminar al representante de la Dirección, deshacerse del manual y los procedimientos documentados, enumerar o cambiar el nombre de la documentación del sistema de gestión, seguir la secuencia de los requisitos nuevos (basta que estén, no importa el orden) o modificar la documentación existente para usar los nuevos términos.
“Desde septiembre de 2015 hasta septiembre de 2018 estamos en un período de transición: quienes están certificados deben ir migrando hacia las nuevas estructuras. La recomendación es que cada empresa consulte con su certificadora cómo será la mejor forma de llevar a cabo esa migración”, manifestó.
El gran desafío que tienen todas las empresas y quienes ayudan a implementar sistemas, acotó, es disponer de la evidencia suficiente para demostrar el cumplimiento de los requisitos, pero sin caer en la acumulación de datos superfluos. “En ese sentido, cuanto menos, mejor”, completó. ©

 

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