Presentan el primer ómnibus a GNC fabricado en el país

Un proyecto de la empresa Suncell Bahiense

Se trata de una unidad de servicio público de pasajeros perteneciente a la línea 322, que conecta las localidades bonaerenses de Merlo y Marcos Paz. A diferencia de otros vehículos de transporte urbano que fueron modificados para utilizar el gas, el Ecobus fue específicamente ideado con ese fin.

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Suncell Bahiense acaba de lanzar el primer ómnibus que funciona a gas natural comprimido (GNC) íntegramente fabricado en la Argentina. La presentación tuvo lugar el 15 de marzo, en el kilómetro 50 de la ruta 40 (ex ruta 200), donde el Ecobus inició su recorrido regular como unidad de la línea de colectivos 322, que vincula  Merlo y Marcos Paz, en el conurbano bonaerense.
“Nos dedicamos a hacer proyectos de flotas eficientes; es decir, aquéllas caracterizadas por sus menores costos operativos y su mayor sustentabilidad ecológica. Pero este emprendimiento es incluso más amplio, a tono con las exigencias de las compañías multinacionales, que también ponen el foco en la procedencia de la energía para mover una flota”, explica Ezequiel Facetti, encargado de Negocios Especiales de Suncell Bahiense, en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas & Química.
Según sus palabras, esta nueva tecnología promueve el reemplazo del consumo de diesel –que hoy el país importa a crecientes costos– por una alternativa más limpia y económica como el GNC. “No es la primera vez que un ómnibus funciona sobre la base de GNC en la Argentina: hay algunos circulando en Mendoza y en otros puntos del país, pero se trata de vehículos gasoleros cuyos motores han sido transformados. Lo que hace verdaderamente innovador este emprendimiento es que, gracias a la sinergia que estamos implementando con organizaciones como Tecnología Avanzada en Transporte (TATSA) y Terminal Automotriz, el motor dedicado a metano viene de fábrica”, aclara.
De acuerdo con el directivo, de ese modo es posible alcanzar un mejor rendimiento termodinámico y acceder a un mayor nivel de fiabilidad. “Naciones como España, Italia, India, Venezuela, México, Canadá, Estados Unidos, Bolivia, Chile y Perú, entre otras, cuentan con terminales automotrices que fabrican este tipo de motores”, apunta.

Múltiples ventajas

Sabido es que las terminales automotrices deben regirse por normas antipolución tanto a nivel sonoro como gaseoso. En ese sentido, Facetti remarca que actualmente la Argentina tiene que cumplir la norma “Euro 3”, que en el corto o mediano plazo será reemplazada por la “Euro 5” (modificación que ahora está prevista para el 1 de enero de 2014, aunque se viene postergando desde hace unos años).
“Hoy un bus ‘Euro 3’ diesel cuesta alrededor de u$s 100.000, mientras que un ‘Euro 5’ tiene un costo cercano a los u$s 115.000. En tanto, un bus a GNC ‘Euro 5’ o superior se sitúa entre los u$s 120.000 y los u$s 125.000. En comparación con la tecnología diesel actual, la diferencia es inferior a un 20% ó 25%, y con respecto a la tecnología venidera es de menos de un 10%”, indica.
Se trata, a su entender, de una brecha que se amortiza rápidamente ante el menor gasto de combustible y mantenimiento. “Además, con el GNC los hurtos y robos de carburantes –tan comunes en el transporte pesado– son inviables y carecen de sentido”, añade.
Por otro lado, destaca que todo combustible líquido requiere una refinadora como intermediaria, mientras que el gas puede comprarse directamente al costo de la materia prima. “En proyectos de gran magnitud, un cliente con 200 buses no irá a la estación de servicio a cargar, sino que tendrá su propio compresor de alto caudal y comprará el gas natural a precio de costo para comprimir antes de cargar. Es decir que, en lugar de abonar $ 2 ó $ 2,5 por el GNC, pagará entre $ 1,3 y $ 1,4”, indica.
En su opinión, tampoco son menores los beneficios implicados en materia ambiental y sanitaria. “Sobre todo si recordamos que el año pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un comunicado para informar a escala global que el humo emitido por los caños de escape de los vehículos diesel es cancerígeno”, evoca.

Impulso privado

En lo inmediato, las mayores perspectivas de Suncell Bahiense en torno a la generalización de esta innovadora tecnología están depositadas en los actores que no requieren decisiones políticas. “Más allá de que el principal beneficiado en este tipo de proyectos podría ser el Estado nacional, teniendo en cuenta el monumental ahorro de divisas que por estos días está girando para importar otros combustibles”, comenta Facetti.
A decir del directivo, en el transporte público de pasajeros, que está fuertemente subsidiado, uno siempre está atado a los requisitos de los pliegos que impone el Gobierno. “Por eso confiamos en crecer más rápidamente en el sector privado. Pienso, por caso, en una empresa que necesite repartir bebidas con una flota de 30 ó 40 vehículos. Contamos con muchas soluciones para esa clase de necesidades, como por ejemplo la instalación de surtidores en los propios galpones de la firma (para autorrepostarse y sólo pagar por la energía consumida y a plazo vencido)”, especifica.
En verdad, reconoce, la apuesta por el gas vehicular no es ninguna invención de su firma. “La política energética del Gobierno de Barack Obama posee una base similar, con el agregado de que Estados Unidos aún no tiene la infraestructura gasífera que sí posee la Argentina, líder mundial en el segmento. Ellos deben arrancar de cero, mientras que nosotros ya disponemos de las estaciones, los gasoductos, los compresores y las habilitaciones pertinentes, por lo que podríamos ahorrar millones de dólares en importaciones”, completa. ℗

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