Neuquén aplicará más controles ambientales a la industria hidrocarburífera

Las autoridades proyectan una actualización de la legislación provincial

La provincia contará con un nuevo plan de fiscalización que prevé más inspecciones y exigencias en términos de reparaciones y saneamientos. También se modificarán las sanciones para las petroleras: el monto máximo para castigar los incumplimientos, que  era de 100.000 pesos, ahora trepará a $ 1.000.000.

Con el propósito de asegurar la sostenibilidad en el sector, elevar la seguridad de los trabajadores y garantizar el cuidado del medio ambiente Neuquén quiere endurecer su política de controles ambientales sobre la actividad hidrocarburífera. La provincia tiene en carpeta un nuevo plan de fiscalización del segmento a partir de la actualización de su Ley 1875. El proyecto, que cuenta con el aval del gobernador Jorge Sapag, ya fue presentado ante la Legislatura.

“La idea es unificar y profundizar los controles ambientales que se llevan cabo en las áreas concesionadas a fin de consolidar el respeto por la normativa vigente y prevenir amenazas contra la naturaleza y las personas”, explica el subsecretario neuquino de Medio Ambiente, Ricardo Esquivel, en diálogo con este medio.

En esa línea, acota que la modernización legal también modificará el artículo 29, que estipula el régimen de aplicación de sanciones para las petroleras que incurran en incumplimientos. “Mientras que hasta ahora la máxima sanción aplicable era de 100.000 pesos, en adelante esa cifra se elevará a $ 1.000.000, en tanto que los fondos recaudatorios ingresarán a una cuenta especial en el Banco Provincia de Neuquén (BPN)”, detalla el funcionario.

De todos modos, especifica que la intención principal de la medida no es incrementar los ingresos económicos a través de esas penas sino más bien apunta a incentivar las buenas prácticas e impedir daños evitables.

También entrará en vigor la Ley 2600 de Aptitud Ambiental, que optimizará el trabajo de los inspectores provinciales junto con los estados municipales en pos de evitar superposiciones de competencias a nivel jurisdiccional.

“Por otro lado, se supervisará el funcionamiento de la Ley 2666 de Uso y Aplicación Obligatoria del Sistema de Locación Seca y cada una de las disposiciones que establecen el uso de mantas orgánicas oleofílicas en todos los equipos de petróleo y gas natural”, añade.

Alta concientización

En base a las inspecciones efectuadas por su cartera, Esquivel precisa que pudo comprobarse un elevado nivel de cumplimiento de la ley dentro de la industria petrolera. “Alrededor de un 80% de las empresas implementa procedimientos de monitoreos adecuados en las áreas donde desempeñan sus tareas. No obstante, también existen algunos yacimientos maduros que no reciben los mismos cuidados”, advierte.

En zonas como Chihuido de la Sierra Negra, Lomita y Lomita Sur, por caso, varias instalaciones sufren pérdidas que dañan el entorno. “Por eso hemos decidido aumentar la frecuencia semanal con la que enviamos a esos campos nuestros inspectores provinciales, los cuales se encargarán del diseño de un programa de inversión destinado a reparar las unidades averiadas y remediar el impacto ambiental producido”, puntualiza.

En ese sentido, aclara que los daños verificados no tienen su origen en el pasado inmediato sino que datan de gestiones anteriores cuyos hábitos hoy deben ser superados. “Si bien el grado de concientización de las petroleras es actualmente muy importante, apostamos por la mejora continua. Necesitamos que las firmas del sector sean sometidas a controles homogéneos y apliquen seguimientos en cada una de sus operaciones”, comenta el funcionario.

Según sus palabras, para el gobierno provincial el cuidado y la conservación del medio ambiente representa una política concreta de ejecución de acciones orientadas a preservar el suelo, mejorar las relaciones con las comunidades originarias, fomentar la coexistencia apropiada con los ambientes productivos y defender el buen uso de los recursos hídricos. “Afortunadamente la actividad hidrocarburífera –cuyo desarrollo es y seguirá siendo fundamental para el crecimiento de Neuquén– constituye el segmento productivo con mayores normativas destinadas a controlar la seguridad de los trabajadores y el cuidado del entorno”, remarca.

Recuperación en marcha

Desde el punto de vista del sector privado, la implementación de mayores controles ambientales no parece la mejor manera de recuperar los índices de producción neuquina.

La crisis financiera internacional impactó tan fuertemente en la actividad que hasta el día de hoy los niveles de inversión no pudieron retornar a los valores de 2008, cuando se desató la debacle económica. No obstante, en los últimos tiempos esa variable se ha recuperado muchísimo.

En efecto, hoy el mayor problema provincial se vincula con hallar nuevos yacimientos, inconveniente que intenta ser paliado mediante los programas Gas Plus y Petróleo Plus.

Según datos de la Secretaría de Energía, durante 2010 las empresas productoras efectuaron inversiones en Neuquén por 654 millones de dólares, contra los u$s 1.270 millones que invirtieron en 2008. O sea que los desembolsos de las compañías cayeron cerca de un 50% desde la recesión mundial. En términos comparativos, debe destacarse que en 2007 invirtieron u$s 1.287 millones, mientras que en 2006 esa cifra osciló en torno a los u$s 1.030 millones. Por estos días, no obstante, las cifras están repuntando considerablemente.

El mes pasado, por caso, trabajaron 35 equipos de perforación en la Cuenca Neuquina. En ese sentido, el año pasado se registró un promedio de 32 unidades mensuales. En los períodos más movidos, sobre mitad de 2010, hubo hasta 40 equipos en la zona.

De los 35 que se relevaron en marzo de este año, nueve corresponden a YPF, seis a la norteamericana Apache, seis a Petroquímica y tres a Petrobras, entre las firmas más importantes.

De acuerdo a un trabajo realizado por Weatherford Argentina, en marzo la Cuenca Neuquina se ubicó por detrás de la del Golfo San Jorge, con 38 equipos en funcionamiento.

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