Misiones: dos papeleras prometen inversiones millonarias para generar energía con biomasa

Bajo las condiciones del programa Energía Plus

Se trata de Alto Paraná, instalada en la localidad de Puerto Esperanza, y de Papel Misionero, afincada en la ciudad de Puerto Rico. Según el reelecto gobernador Maurice Closs, los proyectos de ambas empresas implicarán una inversión de más de 100 millones de pesos.

La provincia con mayor capacidad forestal del país también quiere liderar la generación de energía mediante el aprovechamiento de biomasa de origen industrial. Según confirmó el gobernador Maurice Closs, quien acaba de ser reelecto con más de un 75% de los votos, dos papeleras ubicadas a orillas del río Paraná se comprometieron a desarrollar proyectos de esa índole dentro del territorio misionero.

Las iniciativas en cuestión podrían implicar, a decir del mandatario, inversiones por más de 100 millones de pesos.

Enmarcados en las condiciones y los beneficios estipulados por el programa Energía Plus, los emprendimientos estarán a cargo de la firma Alto Paraná, instalada en la localidad de Puerto Esperanza y perteneciente al Grupo Celulosa Arauco y Constitución ‒del holding chileno Angelini‒, y de la compañía Papel Misionero, en manos del Grupo Zucamor y afincada en la ciudad de Puerto Rico.

Alto Paraná ya cuenta con una usina que se vale de la biomasa forestal para dotar de electricidad a todas sus plantas y además inyectar energía al sistema central misionero. No obstante, la idea sería elevar su capacidad en el corto plazo, aunque por el momento se desconocen mayores detalles al respecto.

Similar es el caso de Papel Misionero, que pretende construir una nueva caldera de biomasa y un turbogenerador para obtener 15 megawatts (MW). “Invertiremos más de 44 millones de dólares en este proyecto, cuya entrada en operaciones, si todo sale bien, tendrá lugar en abril de 2012”, anticipa Oscar Panizza, gerente de Proyectos de Inversión y Desarrollo Sustentable del Grupo Zucamor.

“Actualmente producimos 30 toneladas (Tn) por hora de vapor con la caldera de potencia (alimentada a fuel oil), 41 Tn con la de biomasa y otras 34 Tn con la de recuperación (licor negro). En suma, obtenemos unos 8,5 MW y tomamos de la red otros 4 MW. Pero para el futuro inmediato esperamos no sólo reducir a cero el uso de fuel oil sino también ofrecer la energía remanente al sistema interconectado”, puntualiza.

Múltiples beneficios

De acuerdo con Panizza, el aprovechamiento energético de la biomasa forestal es capaz de proporcionar múltiples beneficios desde el punto de vista económico, ambiental y social. “Podemos mencionar, por ejemplo, el autoabastecimiento de energía, el aporte a la red, la reducción en materia de costos, la disponibilidad de créditos en bonos de carbono, el reemplazo de combustibles fósiles, la remediación de pasivos ambientales y la notable disminución en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), entre otras ventajas”, enumera.

Además, destaca que gracias a esta iniciativa Papel Misionero estará en condiciones de generar más de 280 puestos de trabajo durante su ejecución e incrementar la mano de obra necesaria para la logística de abastecimiento de la biomasa propia y de proveedores. “Por si fuera poco, esta inversión nos dará acceso a la más avanzada tecnología para nuestras instalaciones”, completa.

Más allá de los anunciados emprendimientos de Alto Paraná y de Papel Misionero, la provincia mesopotámica también será sede de varias usinas de menor porte, destinadas a producir energía eléctrica y calórica, algunas de las cuales ya están siendo instaladas en diferentes establecimientos madereros. Y aunque se trata, en su totalidad, de proyectos de carácter privado, poseen el respaldo del Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo provincial.

Alto potencial

La industria maderera de Misiones es una de las más importantes de la Argentina. Habitualmente, la cantidad de madera aserrada que se produce en la provincia es igual a la que se desperdicia o se quema a cielo abierto. “El 50% de cada árbol que se asierra no es aprovechado: se incinera en el monte o directamente se desecha. Grandes cantidades de ramas, cortezas, virutas y trozos de maderas no aserrables podrían constituir una importante fuente de energía si se queman en ambiente controlado”, señaló Néstor Estakievich, funcionario del Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo.

El directivo calculó, en ese sentido, que las plantas celulósicas que están en funcionamiento dentro del territorio misionero podrían consumir 20.000 Tn de residuos por hora en su tope productivo, lo que equivaldría a cubrir las necesidades energéticas de la ciudad de El Dorado.

Por su parte, el candidato socialista Mariano Díaz, quien finalizó octavo en la carrera por la gobernación, precisó que existen en la provincia más de 2 millones de Tn de residuos provenientes de la industria forestal, volumen que se podría utilizar para la generación de energía. “Si estimamos que se requieren 2 kilos de madera para generar un kilowatt/hora (KWh), podríamos sumar alrededor de 1.000 MW/hora (MWh) anualmente”, sostuvo el legislador, quien hace tres años presentó un proyecto de declaración ante la Cámara de Diputados con la intención de declarar el interés provincial para un estudio científico sobre el tema (elaborado por especialistas de las facultades de Ciencias Forestales e Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones -Unam-), además de postular la construcción de una usina de producción de energía mediante la biomasa forestal.

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