Cambio de paradigma

Metamorfosis industrial, el fin del subsidio al crudo y la apuesta por el gas

El Gobierno terminará con el esquema de precios diferenciales para el crudo que se explota en el país. Lo hará de forma gradual, pero afectará la actividad en provincias eminentemente petrolíferas como Chubut y Santa Cruz. Malestar empresarial con el Ejecutivo por la demora en definir cuestiones claves para la industria, como la continuidad del programa de estímulo a la producción de gas.

Juan José Aranguren recibió la primera semana de diciembre a los ejecutivos de las 15 mayores empresas petroleras del país. Fue, en la práctica, la primera reunión en el año con una convocatoria tan concurrida con representantes del sector hidrocarburífero. Estuvieron presentes directivos de las principales 15 petroleras del país. Miguel Ángel Gutiérrez, presidente de YPF; Marcos Bulgheroni, hombre fuerte de Pan American Energy (PAE); Hugo Eurnekian, de CGC, y ejecutivos de Pampa Energía, Pluspetrol, Shell, Axion Energy y Chevron, entre otros.
El ministro buscó contener el malestar de los empresarios petroleros, que se fue agudizando en noviembre por la indefinición de la cartera de Energía en algunos temas sensibles de la industria, como la fijación de los precios internos del crudo y del gas para 2017 y también por el efecto negativo sobre la producción local de petróleo generado por el fuerte incremento de las importaciones de naftas y gasoil. Todo eso en el escenario de crisis por el despido de 1.700 trabajadores por parte de contratistas de YPF y la casi certeza de que esa conflictividad gremial se intensificará en provincias como Chubut y Santa Cruz por la caída del precio interno del petróleo.
Pese a eso, Aranguren quiso recuperar la iniciativa informando a los ejecutivos los detalles del nuevo convenio colectivo de trabajo para Vaca Muerta que negocia desde hace dos meses con Guillermo Pereyra, líder del sindicato petrolero de Neuquén. De esa mesa de discusión participaron también YPF, Pan American Energy (PAE) y Total, tres de los principales productores de la cuenca Neuquina. Pero no el resto de las compañías petroleras, que fueron acumulando irritación por ese desplante.
Al cierre de esta edición, la intención del presidente Mauricio Macri era presentar el nuevo acuerdo gremial –que en los hechos ata los salarios petroleros a una mejora de la productividad de las condiciones laborales en los yacimientos– el 13 de diciembre durante la celebración por el Día del Petróleo. La idea de máxima es dar a conocer también en ese ágape un nuevo programa de estímulo a la inversión en gas, el principal combustible de la matriz energética argentina.

Malestar

La agenda de los petroleros, sin embargo, tiene poco de entusiasmo y mucho de malestar. En los hechos, los empresarios creen que Aranguren desatendió el andar del segmento de exploración y producción de hidrocarburos durante los primeros 11 meses de su gestión. Quienes tratan con él siguen reconociendo sus cualidades personales, pero cuestionan la falta de voluntad para intervenir y buscar morigerar los efectos locales de la crisis internacional del petróleo.
Por ejemplo, entre los productores no logran entender por qué el ministro no intervino frente al aumento significativo de la importación de gasoil, que reporta una ganancia adicional para empresas refinadoras y traders (intermediarios) de combustibles.
A raíz de esa mayor cuota de combustibles importados, hoy sobra petróleo local en el mercado interno. Y como compañías productoras
–con YPF, PAE, Chevron, Pluspetrol y Sinopec a la cabeza– están pensando en exportar a pérdida.
“El ministro habla de las inversiones que se concretaron en el segmento de generación de energía eléctrica. Puntualiza que el Gobierno creó un marco de reglas claras que traccionaron la inversión. Es exactamente lo que falta en el ámbito del petróleo, donde llegamos a diciembre sin saber cuál será el precio interno del petróleo y del gas para 2017”, cuestionó el presidente de una compañía en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
Las petroleras –en especial las pequeñas y medianas– tampoco interpretan por qué el Ministerio hace la vista gorda cuando las empresas refinadoras ofrecen pagar ya en diciembre el petróleo local a valor internacional, a contramano de lo que propuso el propio Macri la semana pasada.

La agenda de los petroleros, sin embargo, tiene poco de enstusiasmo y mucho de malestar. En los hechos, los empresarios creen que Aranguren desatendió el andar del segmento de exploración y producción de hidrocarburos durante los primeros 11 meses de su gestión.

 

Precios

En Neuquén, por ejemplo, son varias las productoras que se vieron obligadas a vender crudo Medanito a u$s 52 (contra los u$s 63 que venían recibiendo hasta noviembre) por presión de las refinadoras. Si ese brusco descenso del precio del barril criollo se mantiene, desembocará en un ajuste del nivel de actividad.
“Aranguren está negociando un plan de estímulo dirigido  al gas para menos del 18% de la producción que sale de Vaca Muerta, pero en tanto no acierta qué hacer con todo lo demás porque lo superan los hechos, como queda de manifiesto cuando constatamos que la Argentina importa y exporta todo el petróleo (y el gasoil) que a cada empresa le parezca; es visible que el equipo de Energía no ha leído las previsiones de la Ley de Hidrocarburos de dar prioridad a la producción nacional”, disparó con artillería pesada el presidente de una petrolera con base en Neuquén.
Aranguren intentó brindar una respuesta sobre este punto. El funcionario indicó que el Ejecutivo trabaja en una iniciativa para frenar el ingreso de productos refinados al país. Los empresarios pidieron que cumpla con la promesa del presidente Macri, quien esta semana declaró en medios provinciales que el Gobierno buscará una convergencia gradual con el precio internacional del petróleo para defender la inversión en los yacimientos locales de hidrocarburos.

Impulso al gas

La expectativa de los jugadores del upstream de hidrocarburos está puesta en el gas. La clave, en ese sentido, pasa por conocer los alcances del plan de incentivo a la producción de gas que prepara el Ejecutivo.
En ese sentido, el Gobierno está elaborando la presentación de un nuevo programa de promoción específicamente destinado a elevar las inversiones en los campos de gas.
Gustavo Lopetegui, uno de los coordinadores del gabinete económico desde la Jefatura de Gabinete, considera que en dos años la Argentina estaría en condiciones de triplicar las inversiones en gas si se generan los requisitos y el marco regulatorio adecuado.
En concreto, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, está negociando con las principales empresas productoras de gas la continuidad –con varias modificaciones de peso– del Programa de estímulo a la inyección excedente de gas, conocido en la jerga como Plan Gas a secas. Se trata de una iniciativa establecida en enero de 2013 que motorizó un incremento de las inversiones en los yacimientos locales de gas. La vigencia de la medida se extiende, en rigor, hasta el 31 de diciembre de 2017, es decir, hasta dentro de 12 meses.
Los privados quieren que el Ejecutivo garantice la extensión del programa –que en la práctica establece mejores precios de venta para la nueva producción de gas– al menos hasta 2020.
Según confiaron a este medio fuentes cercanas a la Jefatura de Gabinete, el Gobierno no avanzará con un nuevo esquema de promoción a la inversión en gas –vía subsidios directos del Estado– si no existe un compromiso real de los productores de invertir en Vaca Muerta. “Ya no alcanza con realizar proyectos piloto de 20 o 30 pozos. Queremos proyectos de explotación comercial de u$s 1.500 o 2.000 millones. El objetivo es conseguir, para 2018, inversiones por u$s 6.000 millones en el desarrollo de tight y shale gas”, precisaron.
El Plan Gas contempla el pago de un precio diferencial de u$s 7,50 por millón de BTU para la producción de gas que se encuentre por encima de la curva de declinación convenida entre cada empresa y el Ejecutivo. Es un subsidio que no distingue entre tipos de yacimientos (convencionales y no convencionales). Tiene en cuenta la producción total del fluido de cada petrolera para determinar el volumen de subsidios que le corresponde. La versión que prepara el Ministerio de Energía estará enfocada, fundamentalmente, en el desarrollo de los reservorios no convencionales de tight y shale gas. Aunque también se baraja una versión que incluya proyectos convencionales de nuevas formaciones productivas y los off shore (cuesta afuera) en el Mar Argentino.
Si el Plan Gas I establece el pago de un único precio diferencial de u$s 7,50 para la producción incremental de gas, la iniciativa que se está trabajando en Energía prevé una escala variable de precios en función del tiempo. En efecto, la propuesta del Gobierno es fijar un esquema de promoción a la inversión que se extienda entre 2018 y 2020. La idea que transmitió Aranguren a las petroleras contempla un esquema decreciente de precios, que arrancaría en u$s 7,50 aplicable a 2018 y finalizaría en u$s 6,50 en 2020. Es probable que se introduzca una fórmula de fijación de precios que esté vinculada al precio de importación de Gas Natural Licuado (LNG).

 

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