Diálogo con Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva

Ministro Dr. Lino Barañao: “Más financiamiento y apoyo estatal para desarrollar las Pymes”

A través de los organismos que nuclea, incluyendo al CONICET, su nave insignia, el Ministerio de Ciencia y Tecnología pone a disposición de las pequeñas y medianas empresas una serie de instrumentos tendientes a facilitar la innovación tecnológica, promover alianzas con sus pares europeas y ayudarlas a competir en el plano internacional.

Por Francisco Vadone
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Inno-vación Productiva de la Nación (MinCyT) sigue ampliando su porfolio de herramientas diseñadas para apuntalar el desarrollo y la competitividad de las Pymes locales. A través del Fondo Tecnológico Argentino y la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, por estos días pone a disposición de las empresas una serie de instrumentos financieros tendientes a ayudarlas en materia de innovación tecnológica, tales como algunos programas de financiamiento directo y otros de desarrollo de proveedores, donde pueden canalizar a la red de prestadores para que actualicen sus instancias de producción.
El CONICET recientemente inauguró un nuevo portal, que permite a las empresas acceder a los investigadores y a sus líneas de investigación en todo el país, de manera que si tienen algún problema en particular pueden recurrir a esa base de datos y contactar directamente al investigador, para luego, en caso de llegar a un acuerdo, solicitar el financiamiento necesario. Dichos programas se orientan no sólo al servicio técnico de los investigadores en las empresas, sino también a proyectos conjuntos. Así, si un investigador tiene un emprendimiento que seduce a una empresa, existen instrumentos por ventanilla abierta que permiten la vinculación entre ambos para comenzar su desarrollo en forma inmediata. “El número de empresas interesadas va creciendo con el correr del tiempo; se dan cuenta de que es algo factible y reiteran los pedidos con éxito creciente. Esperamos que en la medida en que se reactive la economía haya un mayor impulso e interés por parte de las Pymes por competir a nivel internacional”, explica Lino Barañao, titular de la cartera de Ciencia y Tecnología.

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“El número de empresas interesadas en nuestros programas de financiamiento va creciendo con el correr del tiempo; se dan cuenta de que es algo factible y reiteran los pedidos con éxito”

 

Más incentivos

A decir del funcionario, si bien el MinCyT sólo financia innovaciones tecnológicas, a diferencia de lo que hace el Ministerio de Producción, hoy cuenta con una cantidad de herramientas que cubren prácticamente todas las necesidades de una Pyme. “De seis instrumentos de financiamiento que había en 2003, hoy tenemos más de 40. Creo que el problema sigue siendo el desconocimiento, por un lado, y el hecho de que es difícil para una Pyme dedicar algún recurso humano para completar los formularios, por otro. De ahí que en forma reciente anunciamos un nuevo sistema de apoyo para que puedan acceder a este tipo de financiamiento. Se trata de un proceso de tutoría en el que se les explica qué poner, lo cual ayuda mucho a la empresa para vencer el miedo a presentarse. Estamos empezando a ver los primeros resultados. Además, como la innovación bien entendida empieza por casa, estamos innovando en la manera de vincular: el mes próximo inauguraremos una oficina de vinculación tecnológica internacional en Milán (en acuerdo con una asociación de empresas químicas italianas que nos aporta una sede y personal administrativo) para promover alianzas entre empresas europeas y argentinas y atraer el interés de inversores europeos en las Pymes locales. Eso lo hacemos con la Agencia Nacional de Inversiones y la Fundación Exportar, y creemos que va a facilitar mucho el intercambio, ya que tener una oficina permanente es más efectivo que la asistencia a ferias periódicas, a las cuales no todas las empresas pueden asistir. Iremos viendo las demandas que existen y nos contactaremos con aquellas empresas que podrían recibir este tipo de inversiones o asociaciones. Por ahora nos estamos focalizando en agroalimentos y en bioeconomía (tenemos varias iniciativas en bioplásticos), pero sin dudas esto se puede extender a otras áreas. Debemos aprovechar esta nueva etapa de apertura de la Argentina al mundo para captar inversiones productivas”, asegura Barañao.


Innovación tecnológica

Portavoz de la innovación tecnológica, Lino Barañao es doctor en Química y ha realizado estudios de posgrado en el Instituto Max Planck de Alemania y en los Institutos Nacionales de la Salud y el M.S. Hershey Medical Center de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos. Entre sus antecedentes profesio-nales se cuentan su desempeño como investigador principal del CONICET en el Instituto de Biología y Medicina Experimental, director del Laboratorio de Biología de la Reproducción y Biotecnología Animal y profesor titular regular con dedicación exclusiva en el Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Por otro lado, participó en el equipo que en agosto de 2002 logró el nacimiento de Pampa, la primera ternera clonada de Iberoamérica alterada genéticamente para la producción en leche de la hormona de crecimiento humana (hGH). Entre otras distinciones, recibió premios de la Asociación Química Argentina (1976) y la Asociación Médica Argentina (1980), y los premios Bernardo Houssay (1987), Konex – Diploma al Mérito en Biotecnología (2003), La Nación de Oro a la excelencia en la investigación agropecuaria (2003) y Konex – Mención Especial por Trayectoria (2013). En el ámbito político, Barañao fue presidente de la Comisión de Tecnología del CONICET (1999-2000), presidió el directorio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (2003-2007) y fue el primer ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (2007). En este cargo, fue el portavoz oficial de Tecnópolis, la megamuestra de arte, ciencia y tecnología más grande de América latina instalada en Villa Martelli (provincia de Buenos Aires) en julio de 2011, y ese mismo año inauguró el Polo Científico Tecnológico, un centro donde convergen la administración, la investigación y la divulgación de la ciencia, la tecnología y la innovación en la Argentina. En el ámbito de la tecnología nuclear, durante su gestión, a través del INVAP, el país diseñó y exportó reactores nucleares para Australia, Perú, Argelia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. En noviembre de 2015 fue confirmado para continuar a cargo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, siendo el único ministro de la gestión anterior que continúa en el cargo luego del cambio de gobierno.


Energía y minería, ejes de investigación

El tema energético está en la cartera de proyectos estratégicos del MinCyT. “Tenemos una participación muy directa a través de Y-TEC, la empresa creada entre YPF y el CONICET, donde existe un número importante de investigadores y becarios que están trabajando para resolver problemas del sector, que van desde el uso de fibra óptica para el monitoreo de la producción de petróleo bajo el método de cracking hasta el desarrollo de arenas para esa misma tecnología y de sustancias hidrofóbicas para separar crudo de agua”, comenta el ministro. “También se está investigando en lo que son las energías renovables, con el desarrollo de baterías de litio. En esa dirección, recientemente se firmó un convenio con el Ministerio de Energía para la creación de un instituto dedicado a ese tipo de fuentes. La idea es lograr masa crítica de gente que genere nuevas tecnologías y que las autoridades puedan crear instrumentos de promoción para el uso de esas nuevas alternativas, tales como incentivos fiscales. Además estamos trabajando en lo que se ha dado en llamar minería inteligente, practicada en forma sustentable y sin los efectos ambientales asociados a la actividad. Sucede que el país no puede prescindir de la actividad minera. Y me parece poco honesto intelectualmente que un habitante metropolitano niegue a un ciudadano de San Juan la posibilidad de tener una vida digna porque no le gusta la minería. Hay que tener una aproximación realista al tema, con todas las salvaguardas. El CONICET es una entidad de referencia que puede garantizar la ausencia de impacto ambiental en un proyecto. Existen nuevas tecnologías muy atractivas, como químicos o métodos de extracción de uranio, que no implican minería a cielo abierto y que serían practicables en los yacimientos actuales. Son áreas en las que deben colaborar tecnologías desarrolladas en el país que a la vez sean en sí mismas un valor exportable. Es el caso de Australia, por ejemplo, que exporta más tecnología minera que minerales. La Argentina tiene el expertise (ingenieros y tecnólogos) para desarrollar tecnologías aplicables en otros países bajo el nuevo concepto de minería responsable. Aún queda mucho por hacer para verificar que los estándares internacionales se cumplan en el país, sobre todo en materia de rigurosidad en la aplicación de la normativa, lo cual ha hecho que existan casos que hoy se usan como bandera para atacar a la minería en su conjunto. Por otro lado, existe una línea investigativa vinculada a la agricultura de precisión; es decir, a la optimización del uso de los recursos para tener un mayor rendimiento con el menor impacto ambiental posible, lo cual será un requisito a futuro para acceder a ciertos mercados. Si no lo hacemos, podemos enfrentar barreras para-arancelarias que van a comprometer seriamente nuestra capacidad exportadora”, advierte Barañao.

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“Esperamos que en la medida en que se reactive la economía haya un mayor impulso e interés por parte de las Pymes por competir a nivel internacional”

Generar riqueza

Según revela el funcionario, en materia de ciencia y tecnología la Argentina está en un proceso de recuperación que ha empezado hace más de una década como consecuencia del incremento de la inversión en recursos humanos, lo cual ha permitido fortalecer y desarrollar el sistema científico local. “Tal vez el caso más evidente es el CONICET, que representa en gran medida la nave insignia del Ministerio, pero en el resto de los organismos también se han experimentado cambios similares. Lo que queda ahora es acoplar efectivamente el sistema al desarrollo económico y social del país, que es la parte más complicada, ya que una cosa es poner fondos para que el sistema crezca y otra es establecer vínculos y poleas de transmisión que hagan que la inversión que la sociedad realiza en generar conocimiento se transforme en riqueza.
Para eso estamos implementando una serie de medidas, tales como incentivos para el complemento entre los sectores público y privado. ©

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