Según Daniel Gerold, titular de G & G Energy Consultants

“Los precios del petróleo subirán, lo que alentará las expectativas de inversión”

Debe esperarse un incremento en la cotizacion internacional del barril superior al pronosticado por los mercados. Así lo cree el especialista energético Daniel Gerold, quien confía en que la recomposición de la cotización del crudo revitalizará las inversiones en exploración y producción tanto a nivel global como local.

Edición impresa № 325 | Noviembre 2016

El Fondo Monetario Internacional (FMI) hoy tiene una visión de crecimiento económico a nivel global, según el especialista Daniel Gerold. “Ya no estamos en la catástrofe financiera de 2008 o 2009. Las economías más desarrolladas del planeta exhiben una expansión modesta (de menos de un 2%), mientras que las naciones emergentes registran una suba más fuerte (de entre un 4% y un 5%)”, asegura el titular de G&G Energy Consultants.
Estos países, apunta, vienen liderando el crecimiento económico mundial en las últimas décadas. “Frente a los temores de una posible desaceleración de la economía china (que está creciendo a un 6%), el FMI observa un escenario relativamente positivo”, señala Gerold, quien fue invitado por el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) para exponer en su 6° Congreso de Producción y Desarrollo de Reservas.
En cuanto al precio internacional del petróleo, variable que rige al sector energético argentino, advierte que los pronósticos son sumamente variados. “En las proyecciones más serias y consistentes a lo largo del tiempo, la probabilidad de un valor superior al actual es mayor que la de una tasación inferior. Sin precisar un número estimativo, tiendo a coincidir con ese vaticinio por todo lo que está pasando con el rebalanceo del negocio petrolero tras la estrategia de Arabia Saudita y Rusia de ganar market share inundando de crudo el mercado (a lo que se sumó la recuperación de la producción histórica de Irán)”, explica.
Así, recuerda, los precios del barril se desplomaron desde los u$s 110 hasta los u$s 27 a principios de este año. “Hoy estamos en un valor de u$s 51 o u$s 52 para el Brent, con una perspectiva positiva”, precisa.

Gerold: “Las curvas de los mercados de futuro estiman un barril de u$s 55 en 2017 y de u$s 57 en 2018. A mi criterio, los valores serán superiores, lo cual significará un cambio de expectativas en la inversión hidrocarburífera a escala global y local”

 

En su opinión, resulta interesante ver las curvas de los mercados de futuro a lo largo de distintas épocas. “Desde el año pasado, la Argentina volvió a tener un mercado integrado al mundo, por lo que puede comprar y vender crudo con mucha liquidez hasta 2023. Esta curva presenta un crecimiento muy modesto, ya que necesita de seis o siete años para superar los u$s 60”, sostiene.
Según sus palabras, esta variable –que para el año que viene llega a los u$s 55 y para 2018 alcanza los u$s 57– representa la única observación objetiva que puede tenerse sobre los precios del petróleo (lo cual no quiere decir que necesariamente resulte certera). “A mi criterio, los valores serán superiores, lo cual significará un cambio de expectativas en la inversión hidrocarburífera a escala global y local”, anticipa.

Panorama local

Los combustibles son, a decir de Gerold, el segundo producto energético más consumido en el planeta, sólo por debajo de la electricidad. “La devaluación de un 60% que hubo en la Argentina entre diciembre de 2015 y enero de este año produjo un descenso de los precios en dólares y un aumento no menor de los precios en pesos. El proceso representó una caída cercana a un 15% en dólares que redujo los ingresos del sistema petrolero, que naturalmente se trasladó a un menor nivel de inversiones y de costos. Esta crisis sectorial llegó con un par de años de demora en relación con otros países del mundo”, resume.
En ese sentido, acota, los valores del petróleo permanecen actualmente por encima de los precios de importación a los que podría acceder el mercado local si contara con la logística adecuada, y lo mismo sucede con los combustibles. “Los problemas de competitividad de la Argentina difícilmente se vinculen con esto. La realidad del mercado del gasoil y las naftas no está indicando que haya una gran crisis. En un año con una caída de entre un 2% y un 2,5% del Producto Bruto Interno (PBI), la demanda de diesel –que es el combustible más consumido en el país– viene creciendo bastante (alrededor de un 6% si a la suba del mercado tradicional le sumamos el mayor uso del recurso en la generación eléctrica). El consumo de naftas, en tanto, se elevó un 1,4% en los primeros ocho meses del año”, puntualiza.
Desde su óptica, el mercado no está pidiendo con urgencia ir a los precios internacionales, como argumentan algunos dirigentes y economistas. “Eso no aportaría un beneficio importante para la economía ni para los consumidores, y sí resultaría muy negativo para la actividad petrolera”, advierte.

Otras proyecciones

De acuerdo con Gerold, hoy se observa una transferencia de recursos de los consumidores al sistema petrolero argentino. “Estamos hablando de u$s 6.000 millones en los últimos dos años. Pero la situación inversa (con retención a las exportaciones y bajos precios), implicó u$s 70.000 millones transferidos por las petroleras a los consumidores y al fisco”, comparó.
En verdad, cuantificó, el desequilibrio y la descapitalización del sector llegó a los u$s 140.000 millones. “Obviamente ello impactó de manera perjudicial en los niveles de producción, reservas y actividad”, manifiesta.
Los precios de los combustibles, añade, están lejos de ser los más altos del planeta. “Hacia 2018, probablemente las tasaciones locales converjan con las internacionales”, vaticina.
En materia eléctrica, afirma, es poco probable que la producción térmica registre una disminución significativa de su participación en la oferta, más allá de una mayor presencia de otras vías de generación. “El año pasado la economía creció un 2,5%, mientras que la demanda lo hizo un 4,7%, lo que significa que la inercia de la expansión del consumo energético es bastante sólida. El aumento de las tarifas seguramente se reflejará en una disminución de la tasa de crecimiento, pero descreo que sea una caída fuerte”, adelanta.
El sector industrial está viviendo una recesión muy profunda, expresa, y aun así la demanda de energía crece. “Una proporción sustancial de este consumo en ascenso seguirá dependiendo de los combustibles, que si no se producen localmente deberán importarse”, proyecta.
Los picos en la demanda de gas durante los meses críticos, advierte, continuarán obligando a realizar cortes al segmento industrial o a utilizar otros combustibles para la generación eléctrica. “La magnitud de estos cortes viene en descenso, pero no por un menor consumo, sino por una producción algo más alta, más importaciones y un mayor empleo de otras fuentes”, completa.
En los últimos tiempos, agrega, la inversión está orientada al gas natural, sobre todo al shale de la cuenca Neuquina. “Esta tendencia se va a acentuar, con un creciente grado de productividad. Pero todavía no está claro, entre los inversores, cuál será el precio del recurso”, concluye. ©

 

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