Entrevista con su intendente, Carlos Johnston

Los planes de Catriel, la mayor ciudad petrolera de Río Negro

Junto con la UNLP, Catriel tiene en marcha un Plan Director Pluvial para prevenir inundaciones a mediano y largo plazo. También se propone contar con un polo tecnológico que contribuya a diversificar su matriz productiva. “Queremos dar valor agregado a nuestros recursos y diversificar la producción”, explica su jefe político.

Edición impresa № 320| Mayo 2016

No hay nada peor para un político que intuir que un desastre se aproxima y no poder hacer nada al respecto. Así lo asegura el intendente de Catriel, Carlos Johnston, al recordar lo sucedido a las 14 horas del 1 de enero de este año, cuando en apenas 90 minutos cayeron 130 milímetros de agua en la ciudad, la mitad de lo que llueve anualmente. “El clima cambia o se expresa dando indicios a los que no estamos acostumbrados ni preparados. Muchas ciudades aledañas, como Rincón de Los Sauces, en Neuquén, también han padecido inundaciones por precipitaciones violentas e inesperadas. Lo positivo de nuestro caso es que no hubo que lamentar víctimas, pero el 70% de la población sufrió pérdidas económicas de diversas magnitudes”, señala el funcionario en diálogo con este medio.

Más allá de rescatar la solidaridad del pueblo, comenta que una vez pasado el momento crítico y la aplicación de las medidas contingentes necesarias para paliar la situación, se tornó imperioso reflexionar sobre los porqué. “En esa dirección, le agradezco al ingeniero Eduardo Skop, quien enseguida me contactó con especialistas de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP): treinta días después firmamos un convenio para elaborar el Plan Director Pluvial de la Ciudad de Catriel”, indica.
Se trata, según sus palabras, del primer programa en la provincia de Río Negro que contempla un relevamiento topográfico, estudios geológicos y morfológicos, estudios de lluvias y análisis de la información local sobre la base de la legislación vigente por el uso del suelo, entre otras tareas. “El resultado del trabajo consistirá en un documento con los principios rectores que deberá contener el drenaje urbano de Catriel, atendiendo a su topografía, hidrología, planificación y uso del suelo, amén de considerar las cuencas propias del ejido urbano. Su plazo de ejecución será de seis meses, mientras que su presupuesto se sitúa en $ 1.190.000”, puntualiza.
Al terminar, anticipa, se sabrá qué tipo de obras deben llevarse a cabo para prevenir contingencias a 25, 50 y 100 años. “La idea es que al finalizar mi gestión estén realizadas las obras que permitan los escurrimientos pluviales de toda la ciudad para minimizar el impacto de lluvias torrenciales, además de saber a ciencia exacta qué lugares son vulnerables y cuáles son las labores pertinentes a efectuar (cuya financiación requerirá aportes de organismos de crédito como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo)”, explica.

Johnston: “La idea es que al finalizar mi gestión estén realizadas las obras que permitan los escurrimientos pluviales de toda la ciudad para minimizar el impacto de lluvias torrenciales, además de definir qué lugares son vulnerables y cuáles son las labores a efectuar”

 

 

Planes ambiciosos

A decir de Johnston, Río Negro siempre se ha limitado a soñar con el Alto Valle productor de manzanas y peras, con San Carlos de Bariloche como la ciudad más importante en cuanto a cantidad de habitantes, con el aporte del turismo y con el respaldo tecnológico del Invap y el Instituto Balseiro. “Todo cambió con el advenimiento de la gestión del gobernador Alberto Weretilneck, luego de 28 años de aletargamiento producido por las anteriores conducciones”, sostiene.
A su entender, el actual Gobierno propició e hizo efectivo el respeto por las autonomías municipales, otorgando –en el caso de Catriel– el 6,5% de las regalías hidrocarburíferas que estipulaba la ley. “Como intendente municipal de la primera ciudad petrolera de la provincia, tuve una importante actuación en la defensa de la renegociación de los contratos con las operadoras. A mi juicio, Río Negro fue la última de las provincias en transitar esa senda, pero registró la renegociación más importante”, subraya.
Tras ese hito, que contribuyó con la realización de muchas obras anheladas por los ciudadanos, en esta segunda gestión el gran objetivo es que el municipio no se restrinja a la actividad extractiva de petróleo y gas, sino que también dé valor agregado a sus recursos y diversifique su matriz productiva. “En una primera instancia comenzamos el desarrollo de los diferentes eslabones de la cadena productiva agropecuaria mediante la instrumentación de un programa de producción primaria (forrajera y de carnes en áreas bajo riego), ensamblado con la manufactura de sus productos (fabricación de alimentos balanceados e industrialización de la carne de cerdo), su distribución y comercialización, y el desarrollo de un polo tecnológico genético porcino a través de la inseminación artificial y la transferencia embrionaria. Todo organizado, claro, desde la perspectiva de la articulación público-privada y los principios de comercio justo”, precisa.
La intención, agrega, es obtener madres y padres porcinos de excelente pedigree para desarrollar su potencial en otras granjas de Río Negro y la Patagonia toda. “Buscamos abastecer a un mercado interno de 2 millones de personas que se corresponde con las provincias patagónicas, las cuales gozan del estándar internacional de zona libre de aftosa sin vacunación. En pocos años promoveremos la exportación de carne porcina de excelente calidad a otros países”, proyecta.

Polo tecnológico

Adicionalmente, Catriel apunta a propiciar la formación de sociedades público-privadas a través de convenios con la Fundación de la UNLP, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y diversas empresas para el desarrollo de tecnologías aplicadas a la remediación de pasivos ambientales generados por la extracción hidrocarburífera y a dar respuesta a la problemática de los residuos sólidos urbanos (RSU).
“Este polo tecnológico también desarrollará la investigación en energías renovables. En este sentido, se está llevando a cabo un proyecto para la instalación de aerogeneradores eólicos y paneles solares en pos de aprovechar las características de nuestra zona y dar una respuesta concreta a los jóvenes técnicos que se forman en el CET 21 con orientación en fuentes energéticas alternativas”, detalla Johnston.
Como demostración de esta voluntad, añade, el gobierno municipal ha destinado 200 hectáreas (Has) para la ampliación de la planta urbana, la zona de transición urbana/rural y el desarrollo del Parque Empresarial Catriel (PEC) y el Parque Industrial Catriel (PIC), ambos ya habilitados. “Impulsamos el asentamiento de empresas de producción, servicios, comercialización y formación profesional que sirvan al mejor funcionamiento del sector energético, tanto convencional como no convencional. El complejo estará dotado de áreas comerciales y recreativas, culturales, espacios deportivos, servicios de comunicación y un aeródromo”, adelanta.

Johnston: “Propiciamos la formación de sociedades público-privadas a través de convenios con la Fundación de la UNLP, el CONICET, el INTI y diversas empresas para el desarrollo de tecnologías aplicadas a la remediación de pasivos ambientales de la extracción hidrocarburífera y a dar respuesta a la problemática de los RSU”

 

Desde su óptica, con las autonomías municipales solamente no alcanza. “Hay que construir gobiernos municipales sustentables, fomentando la formación de entidades público-privadas. El desarrollo se convierte entonces en una estrategia sociopolítica de verdadera transformación”, asevera.
Resulta en vano, en su opinión, pensar en un federalismo auténtico sin asegurar la sustentabilidad municipal en todos los órdenes. “No me quedan dudas de que es la democracia, a través de la política, la que puede distribuir con mayor eficacia la riqueza de nuestra querida Nación”, completa. ℗

 

 

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